La mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos,

una reiterada manera de ser y vivir otra cosa.

Octavio Paz

Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Para el nuevo régimen que encabeza Andrés Manuel López Obrador, no hay puntos medios, o estás a favor o en contra. El presidente necesita seguir pegando y confrontando para sostener una imagen que construyó desde la oposición, sigue encasillado en candidato.

Sus arranques contra los medios y periodistas no son nuevos. La mañana del 7 de marzo del año 2000, se enfrascaron en una fuerte discusión Andrés Manuel López Obrador y Diego Fernández de Cevallos en el programa que conducía Joaquín López Dóriga. El debate lo ganó el tabasqueño.

Cuando AMLO le ganó la discusión a Fernández de Cevallos, que lució fuera de sus casillas, comprendió que esa era la estrategia, un discurso de división para ganar adeptos, un discurso de rencor pero disfrazado de buena voluntad y amor, solo utilizado contra quienes piensan diferente o son críticos con sus ideas. Hace 19 años que comenzó a utilizar los términos que ha repetido todos los días: “mafia del poder”, “conservadores”, “fifís, y no es que no lo fueran o no existieran esos personajes sombríos y mafiosos, porque existían el discurso tomó gran fuerza.

En las campañas presidenciales del 2006 y 2012, AMLO ya había construido la idea de que había un cerco informativo, de que nadie le daba espacio en los medios. En realidad era parte de la estrategia para construir su imagen de opositor, de mártir, de caudillo que le resultó vendible para el electorado. Insisto, el cerco quizás existió, pero AMLO no aceptaba entrevistas de medios que ninguneaba.    

En el año 2017, López Obrador dio una muestra más de su intolerancia, ahora le tocó al periodista José Cárdenas, al que incluso lo llamó “calumniador” en su programa, todo por la preguntaron de una posible alianza entre Morena y la profesora Elba Esther Gordillo y el tiempo le dio la razón a Pepe.

Luego le tocó un regaño a quien por años ha estado de su parte, Carmen Aristegui, con ella la cosa estuvo menos dura pero no se salvó de momentos incómodos. López Obrador la corrigió, le dijo que era incrédula y también la mandó a investigar varias cosas. El presidente se confronta todos los días con el periódico Reforma, casa editorial de Aristegui, quien habla de la necesidad que tiene el presidente de confrontarse, de elegir adversarios para que justificar su actuar.

La intolerancia, la venganza, y el discurso para dividir, también son parte del rostro de Andrés Manuel López Obrador. Y que conste que no digo que la mafia del poder no existía, que no había cerco informativo, que no se deba cambiar en los medios de comunicación, todo eso debe ser. Pero también se debe entender que la campaña terminó el año pasado y hoy son gobierno.

Entre Palabras

Lo dicho. La CNTE amenaza con movilizaciones por inconformidad con la iniciativa de reforma educativa que fue avalada por la Cámara de Diputados. Vamos a ver quien dobla a quien.

Ya que hablamos de discursos, dice la CNTE que la “Nueva mafia del poder aprobó reforma”.

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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