Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

De repente, sin considerar tiempos ni calendarios explotan tres bombas atómicas en la cimentación de Palacio Nacional: las declaraciones de Elba Esther Gordillo, el libro “El Rey del Cash” y el espionaje (guacamaya) al Ejército Mexicano. Eso desestabilizó el ánimo ya deteriorado del presidente desde que la exhibieron a su hijo en Houston y a su hermano recibiendo dinero.

Ya no pudo marcar agenda nacional, le ganaron la partida y se volvió contestatario, no acciona sino reacciona. Después de estos eventos se empiezan a sumar voces y personajes que van acumulando testimoniales en contra del presidente. Son consideraciones que están estando confianza al tabasqueño.  Pero hay analistas que se preguntan por qué le han tolerado tanto a AMLO.

Desde hace décadas el tabasqueño ha hecho lo que su gana le da impunemente violando leyes y atenta di contra bienes nacionales. Elementos existen de siempre para hacer lo que él practica hoy levantar denuncias y carpetas de investigación.

Particularmente Zedillo que le permitió llegar a jefe de Gobierno sin cumplir con el requisito de residencia, pasando por Fox (hoy muy combativo en redes), Calderón (quien se expresó en España de manera muy contundente incluso revelando qué hay seis de j vías penales en su contra) y Peña Nieto (en silencio, pero perseguido) todos le abrieron la puerta de Palacio Nacional.

Ellos y otros son los responsables de que asumiera el cargo de presidente y la situación en la que se encuentra el país. Ellos dejaron vulnerar a las leyes para dejar que se engañara a la población. Hoy hablan como Acosta Naranjo que sabe mucho, pero en su tiempo no hizo nada mucho menos denunciar. Ahí está también Joel Ortega con siguientes elementos para poner en serios problemas a Ebrard y Mario Delgado.

Gente en gobernación o en la procuraduría como el propio Murillo Karam, Rafael Macedo de la Concha, Eduardo Medina Mora Marisela Morales, Osorio Chong o el mismo Bartlett o Labastida Ochoa, que se convirtieron en cómplices del silencio, incluyendo a Gertz Manero.

O personajes que se mueve en bajo la alfombra, antes estrategas y poderosos, como Manlio Fabio o Emilio Gamboa. Todo podrían escribir libros más profundos, probatorios y contundentes que “El Rey del Cash” pero no lo hacen porque les es ausente la valentía con que se muestra Elena Chávez o Anabel Hernández.

Líderes como Jesús ortega o Jesús Zambrano que lo toleraron, empujaron, protegieron y financiaron para cumplir sus caprichos y que hasta la fecha cierran los cajones con documentos comprometedores para la 4T. 

Hoy los perdedores buscan alianzas para derrotar al monstruo que crearon, están bajo la determinación de un personaje que no tiene escrúpulos para exhibirlos públicamente y pedir su juicio sumario. Lo que ellos no se atrevieron hacer en el ejercicio absoluto del poder, AMLO si lo está haciendo cotidianamente. La guillotina amputa cualquier acuerdo con AMLO que no respeta. Ahora todos están a la defensiva y muchos bajo investigación fiscal o cargas penales.

Tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar. Tuvieron lo archivos de él y sus cercanos y los dejaron llegar. Y que ni culpen al electorado porque la protección se la dieron ellos. Permitieron ataques frontales por años calificándolos de corruptos y de hasta asesinos. No hubo respuesta, ni se articuló defensa.

Ahí está el caso de Ayotzinapa en donde los sospechosos de crímenes se comportan como fiscales implacables. Que no sólo hablen que actúen. Decirle tartufo al presidente en nada ayuda al país y más cuando se expresa a través de abogados. ¿Fox está molesto, enojado y con eso basta? ¿Peña Nieto solo habrá de actuar si se siente intimidado? ¿Calderón se quedará con la propuesta de que todos debemos ser políticos y salir a las calles?

Que no nos hablen solamente de sus proyectos nacionales para frenar a los hampones sino quienes de todos ellos o sus colaboradores armaron tal estructura criminal que hoy los asesinos tienen dominado al país. Ni es de ayer ni de antier. Puede ser que se incremente la cascada de improvisados denunciantes. Pero suman sexenios que permitieron condecorar a un mandatario que todo lo intenta arreglar con abrazos y nalgadas.