• Hasta el tope hospitales por Covid-19
  • Defender los órganos electorales es defender la democracia
  • AMLO dice defender la democracia sólo cuando le conviene

José Cruz Delgado

Es muy lamentable que las administración morenista que encabeza El jarocho Humberto Arróniz esté retrasando los trabajos de entrega-recepción al presidente municipal electo de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, mejor conocido como Poncho, tal pareciera que están ocultando algo, o quizá estén enojados porque a su candidato Iván Pérez Negrón le dieron una paliza ante el fracaso de la llamada 4T, pues a decir de Yankel Benítez, llevan dos meses de simulación y que el retraso en la entrega recepción afecta a los morelianos.

«El ayuntamiento emanado de morena con Raúl Morón y Humberto Arróniz ya simuló mucho, ahora sí, no tienen pretexto para seguir trabando la entrega de la administración pública». Una vez más la autoridad electoral ha fallado a favor del candidato de la alianza PAN/PRD, Alfonso Martínez Alcázar.

Y es que desde la Contraloría Municipal se han dado a la tarea de retrasar la entrega, “estamos a menos de 10 días hábiles para asumir el mandato y la entrega de información ha sido mínima, a cuentagotas”, dijo Yankel.

A las autoridades entrantes no les quedará otra más que revisar con lupa las gestiones de Raúl Morón y Humberto Arróniz porque seguramente encontrarán y desastre. Al tiempo.

Por cierto, de manera cínica, el Jarocho Arróniz

acusa a Poncho Martínez de revanchismo político como se fuera tan importante, pues este sujeto es recordado por vender movimientos estudiantiles de las casas del estudiante, de venderse a los gobiernos en turno en su época estudiantil y Portil y, lógicamente sus tradiciones fueron recompensadas.

En entrevista, el edil reconoció que, bajo consigna, el equipo de transición que está acompañando a Martínez Alcázar pretendería enrarecer la imagen de la actual administración municipal, a través de ataques mediáticos que, subrayó, “carecen de sustento

HASTA EL TOPE HOSPITALES POR COVID-19… No le creyeron a Silvano Aureoles y hora están llorando, bajaron la guardia ante el Covid-19 y ahora están llorando, sobre todo en el municipio de Lázaro Cárdenas donde para atender a los pacientes áreas de Covid-19 de las unidades médicas se encuentran saturadas en un 98.05 por ciento.

Sólo SEMAR ya superó su capacidad con 125 por ciento, seguido por ISSSTE, con 100 y el “Dra. Elena Avilés” (SSM) con 93.75; las unidades privadas tienen 87.5 e IMSS 84 puntos porcentuales.

Silvano advirtió que la pandemia iba a seguir y que había que seguirse cuidando y no le hicieron caso. Lo predijo y llamó a los michoacanos a seguir las recomendaciones sanitarias, pero lamentablemente no acataron las disposiciones, sobre todo en Lázaro Cárdenas y Morelia, esta última ciudad es el epicentro de la pandemia mientras la que la autoridad local reaccionó demasiado tarde.

PODRÍAN DENUNCIAR A AMLO ANTE LA CIDH… A como van las cosas, el presidente Andrés Manuel López Obrador será conocido mundialmente por sus ataques constantes a organismos autónomos y podría ser considerado el enemigo público número de la democracia.

Resulta que hartos de la intromisión y ataques al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y a los magistrados, se rumora que estos amagan con denunciar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Emperador López Obrador, quien constantemente critica al organismo, sobre todo a los magistrados a quienes cuestiona su honorabilidad, pero lo que más rabia le da a Lopitos es que no los puede someter.

La intención de López Obrador es cambiar a todos los magistrados del INE y TEPJF e imponer a sus amigos para tenerlos a su servicio, sin duda, si lo lograra se terminará la democracia en nuestro país y se tendría a un dictador para siempre.

Los partidos políticos deben impedirlo, bueno, los que no están de acuerdo con la maldita 4T.

Pero no solo los partidos, los ciudadanos tenemos el deber de impedir que se atente contra la democracia y los órganos electorales que han sido garantes de ella, no se deben permitir caprichos presidenciales.