Francisco Rodríguez   

Los rumores, las versiones bienintencionadas y hasta las malintencionadas, incluso los memes comenzaron a circular casi inmediatamente después de que el vo-vocero de la Presidencia de la República lanzara a las redes un tweet con lenguaje más que ambiguo sobre la salud del señor López Obrador:   

“Esta mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador ingresó al hospital central militar de la @SEDENAmx para llevar a cabo una revisión médica de rutina programada”, escribió Jesús Ramírez Cuevas en su cuenta @JesusRCuevas.   

Independientemente de la fatal gramática del vo-vocero –muy similar al tartamudeo de la señorita que cada miércoles lee lo que es verdad, pero se exagera–, la ambigüedad del texto de apenas tres líneas hizo de las suyas en las redes e, incluso, en los medios formales de comunicación.   

Que si un infarto…   

… que no, que tuvo dos…   

… que desde la noche del jueves se trasladó a Palacio Nacional un equipo, aparatos incluidos, desde el aún llamado Hospital del Estado Mayor…   

… que, si fue por el coraje que le provocó el que la secretaria de Energía del señor Joseph Biden, doña Jennifer M. Granholm, le haya dicho que la Reforma Bartlett sobre electricidad no’más no va…   

… que no, que el ataque cardiaco le sobrevino por un coraje más con la No primera dama Beatriz Gutiérrez Müller…   

… y muchas otras más que enlistar aquí se llevaría todo el espacio de esta columna.   

De los médicos, ni pío    

Fue hasta un par de horas después de emitido el tweet del vo-vocero que un comunicado de la Secretaría de Gobernación empezó a desenredar la madeja de versiones, rumores y chismes que Ramírez Cuevas provocara.   

Ya lo sabe usted. Que fue un cateterismo. Que estaba programado para llevarse a cabo un par de semanas antes. Que no se realizó porque el señor López Obrador enfermó nuevamente de Covid. Que la cirugía duró apenas media hora. Que…   

Tan fácil que hubiera sido que, a las 16:15 de este último viernes, Comunicación Social de la Presidencia de la República hubiese lanzado un boletín de prensa con los elementos que sí usó Adán Augusto López, el titular de la SeGob.   

Aunque lo mejor hubiese sido que, como sucede en cualquier democracia avanzada –no en ciernes, como la nuestra–, los médicos que estuvieron a cargo del cateterismo salieran a dar una conferencia de prensa para informar de las causas, detalles y consecuencias de dicha cirugía.   

Los bulos e informaciones trucadas, cual fue el tweet del vo-vocero, emponzoñan el ambiente. Sobre todo, hoy que el público alberga dudas sobre cualquier información que se difunda.   

Y esa ponzoña se observó en las redes. Provocó especulaciones.   

Porque, a querer o no, estamos programados para responder a detonantes emocionales y compartir afirmaciones erróneas si ello refuerza nuestros prejuicios y creencias   

Todas esas especulaciones se vieron potenciadas por algoritmos que respondieron a un nivel sin precedentes de comparticiones, comentarios e, incluso, no pocos “me gusta”. 

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