El débil no puede perdonar.  

El perdón es un atributo de los fuertes.  

Mahatma Gandhi 

Víctor Sánchez Baños 

En el 2001, recibí quejas de muchos empleados del Gobierno del Distrito Federal, que encabezaba Andrés Manuel López Obrador, porque les quitaban de la nómina entre el 10 y 15 por ciento de sus salarios.  

En entrevistas radiofónicas de aquellos años, se le preguntó al entonces jefe de Gobierno los motivos por los cuales les despojaban de ese dinero a los trabajadores del Gobierno del DF, a lo que contestaba que no era obligatorio, que era una aportación voluntaria.  

Sin embargo, los trabajadores afirmaban que nunca les preguntaron su parecer y que era automática la “aportación al movimiento”, por nómina, pues.  

En aquel entonces el dinero se depositaba en una cuenta del Banco Bital, (desde el 2004, HSBC) el “moche” de miles burócratas que representaba entre el 10 y el 15% de sus salarios. Durante su proceso de desafuero había otra entrega de dinero: 10 mil pesos a directores, 6 mil 400 a subdirectores, 4 mil 900 a jefes de Unidad Departamental, 4 mil 100 a coordinadores de proyecto, y 3 mil 200 a Enlaces Administrativos. La mayoría entregaba el dinero, pero las fuentes de financiamiento del “movimiento” que después se convirtió en Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), iban desde 13 mil taxis piratas del grupo de Los Panteras, que entregaban el dinero al Frente Popular Francisco Villa, del PRD: 125 mil ambulantes controlados por René Bejarano y que aún siguen como puntal político en regiones del Oriente de la Ciudad de México hasta los municipios conurbados como Chalco, entre otros.  

Esa estrategia no es nueva, pero sí se convirtió en una importante fuente de ingresos para la izquierda perredista y después morenista, como la fuente de importantes ingresos para mover masas. Se estima que tenían 175 millones de pesos en cuentas bancarias para las movilizaciones en contra de las derrotas que sufrió AMLO en procesos electorales del 2006 y 2012.  

Por ello, no sorprende que Delfina Gómez, ahora secretaria de Educación Pública, esté en el ojo del huracán, por cobrar indebida, ilegítima e ilegalmente, aportaciones para “el movimiento” a trabajadores. Cobrarles el derecho a trabajar.  

Independientemente de que es un acto que va contra los principios de la izquierda “honesta”, que tanto cacarean a los cuatro puntos cardinales, cobrar un “moche” a fuerzas o pierden el trabajo, es un vil chantaje.  

Eso fue lo que realizó Delfina, en los tiempos que fue alcaldesa de Texcoco, de donde brincó a ser candidata de Morena al gobierno del Estado de México. Del primer círculo de “la maestra”, estaba materialmente saturada de familiares en todos los grados. Se estima que el nepotismo sentó sus reales. Pero, además, producto de su falta de oficio para gobernar, con ella creció la deuda del municipio el 54% y los secuestros el 75%.  

Ella es la flamante actual secretaria de Educación.  

Escúchame de lunes a viernes, de 21 a 22 horas, en “Víctor Sánchez Baños en MVS” mvsnoticias.com / poderydinero.mx / vsb@poderydinero.mx / @vsanchezbanos