Francisco Rodríguez   

“América para los americanos”.   

El sueño de James Monroe y, a partir de él, desde 1823, de todos los presidentes estadounidenses hasta la fecha.   

Todo un continente bajo la égida comercial y, por supuesto, política de los Estados Unidos.   

Desde el punto más meridional, Cabo Froward, en Chile, hasta el más septentrional, el Promontorio de Murchison, en Canadá, de nuestro continente.   

Todo, toditito, con y para los vecinos del norte.   

Y ¿quién iba a pensarlo siquiera?   

Fue Andrés “Monroe” López Obrador quien acaba de revivir la idea.   

Tremenda ideota, por lo demás.   

Lo planteó el jueves anterior, primero, a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris: crear la región económica más fuerte del mundo por medio de la integración comercial del continente americano.   

Textualmente, según las crónicas periodísticas, Andrés “Monroe” dijo que “así como inició la Comunidad Europea que luego se convirtió en la Unión Económica Europea, el ideal tiene que ser eso, integrarnos o como región”.   

La blanca sonrisa de la señora Harris asomó de inmediato.   

Peor, todavía, cuando en un exceso de entreguismo A”M”LO se fue directo en contra del país gobernado por Xi Jingping y propuso a sus homólogos de Estados Unidos, Joe Biden, y de Canadá, Justin Trudeau, frenar el crecimiento del país asiático.   

¡Pero qué necesidad!   

¿No cree usted?   

¿México le declara la guerra (comercial) a China?    

Porque, mire usted lo que dijo inmediatamente después ya en el Casa Blanca:   

“En bien de nuestros pueblos y naciones la integración económica con respeto a nuestra soberanía es el mejor instrumento para hacer frente a la competencia derivada del crecimiento de otras regiones del mundo, en particular la expansión productiva y comercial de China. No olvidemos que mientras Canadá, Estados Unidos y México representamos el 13 por ciento del mercado mundial, China domina el 14.4 por ciento y este desnivel viene de hace apenas 30 años, pues en 1990 la participación de China era de 1.7 por ciento y la de América del Norte del 16 por ciento.”   

Biden, feliz, feliz, feliz.   

Su visitante Andrés “Monroe” no habría podido halagarlo de mejor manera que haciéndoles la tarea a los políticos estadounidenses. Y es que ahora sí agarró parejo. Fue a agradar a demócratas, pero también a los republicanos, con su increíble propuesta.   

Porque, ¿quiénes, si no los gringos, tomarían inmediatamente el control de ese bloque anti chino? 

¡Qué ingenuidad! Verdaderamente, ¡qué ingenuidad!?   

Y es que, no cabe duda. Andrés “Monroe” López Obrador es otro cuando va a la Casa Blanca.   

Aquí los chairos lo ven grandioso.   

Pero hace dos años empequeñeció ante Donald Trump.   

Lo comparó incluso con Abraham Lincoln.   

Y le sirvió al anaranjado para hacer campaña electoral con los chairos de más allá del rio Bravo.   

Hoy, también achicopalado ante Biden y Trudeau, el presidente de México fue a proponer lo mismo que James Monroe reclamaba hace ya casi dos siglos, concretamente el 2 de diciembre de 1823.   

¡América para los estadounidenses!   

¿No cree usted?