- La ayuda social, que no es privativa del gobierno de López Obrador, no es legítima, ni sirve para sacar a los menos favorecidos de la pobreza, sirve para comprar voluntades y votos
Elena Cárdenas
Hace muchos años era muy común escuchar que la gente que pedía dinero, quería algo reglado o pretendía disfrutar de algo sin trabajar o sin que le costará el menor esfuerzo recibía como respuesta un sarcástico: ¡que te mantenga el gobierno!, nunca como ahora esa frase es una realidad que acabará por avasallar al país.
Para dimensionar la gravedad del problema se debe entender que el dinero que distribuye anualmente el gobierno proviene, en su mayor parte, de los impuestos generados por los contribuyentes, desde los pequeños hasta los grandes. Es decir, el dinero que regala el gobierno a través de los apoyos sociales se lo toma a otras personas, a los contribuyentes.
La ayuda social, que no es privativa del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no es legítima, ni sirve para sacar a los menos favorecidos de la pobreza, sirve para comprar voluntades y votos. Así lo reconoció el propio presidente, quien descaradamente dijo que la ayuda a los pobres era una estrategia política.
Sin embargo, no existe un solo gobierno que resista el dispendio que lleva a cabo la actual administración, a la cual se suman la opacidad y la falta de transparencia.
Durante muchos años, en diferentes países, la historia ha demostrado que los programas sociales no disminuyen la pobreza, por el contrario, las actuales cifras de crecimiento en el número de pobres en México lo demuestran. En el presente sexenio las personas en situación de pobreza aumentaron 3.8 millones, mientras que las de extrema pobreza 2.1 millones.
El problema no es solo de números y de falta de voluntad por combatir la miseria, los programas sociales generan disminución de la productividad y someten a un letargo a quienes se conforman con lo que reciben del gobierno, insisto, no de manera gratuita, pues a cambio deben alinearse con el proyecto que los sostiene y garantizar su voto para la continuidad.
Durante la época de campañas frases como: si vota por éste o aquel te van a quitar las becas o los apoyos, es una de las amenazas más sonadas que obligan al beneficiario a votar por el gobierno que le garantice conservar sus privilegios.
En su cuenta oficial de twitter, Andrés Manuel López Obrador posteó: Los @apoyosbienestar son del pueblo de México, el gobierno debe entregarlos a todas y todos sin condiciones, pero la realidad es que el país ya no resiste “regalar” tanto dinero.
Como en ninguna administración hoy existen más becas, pero a cambio se han retirado o desaparecido apoyos, por ejemplo, para que jóvenes estudien especialidades, se dediquen a la investigación o se especialicen en el extranjero. El propio Andrés Manuel López Obrador precisó que la acusación de que los jóvenes utilizaban los recursos de sus becas para comprar caguamas, no era más que un infundio de los conservadores, pero la realidad es muy cruel, una gran parte del dinero de las becas en dicho sector es usado para pagar celulares, droga, conciertos, pero no para libros.
No hace mucho el presidente sugirió, que, de ser necesario, propondría una beca para que los hijos se quedaran en casa de sus padres hasta los 30 años para evitar que se fueran a las filas de la delincuencia organizada.
Los jóvenes necesitan trabajos, y trabajos bien remunerados, porque el trabajo, créalo o no, sí dignifica. Necesitan educación inclusiva, necesitan oportunidades igualitarias de desarrollo profesional, nada de eso les da una beca del gobierno lopezobradorista.













