• COVID-19 provoca alteraciones en otros temas de salud causando problemas familiares y con amistades
  • Continente americano el más golpeado por el SARS-CoV-2

María Escalante García

México cumplió más de seis meses en la detección del primer caso de COVID-19 en el país, los estragos durante este largo periodo de confinamiento a los muertos y contagios por este virus se suman las alteraciones en otros temas de salud como falta de sueño, estrés, ansiedad y depresión, provocando dificultades en las relaciones familiares y con amistades. 

“La pandemia de COVID-19 causó una ‘crisis de salud mental’ sin precedentes en todo el continente americano, y llevó a un alza de la violencia doméstica, a una escala que nunca antes habíamos visto”, alertó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según las encuestas, en Estados Unidos, Brasil y México, los tres países americanos más afectados por el coronavirus, aproximadamente la mitad de los adultos están estresados debido a la pandemia. Esto ha incrementado el consumo de drogas y alcohol, lo cual puede exacerbar los problemas de salud mental.

Las medidas para frenar los contagios, sumadas a los impactos sociales y económicos del virus, están aumentando los riesgos de violencia doméstica.

“El hogar no es un lugar seguro para muchos, hay una multiplicación de los pedidos de ayuda por abusos en Argentina, Colombia, y México. Por otra parte, debido a la interrupción de ciertos servicios de apoyo y el aislamiento de las víctimas, es probable que se subestime el alcance real de la violencia doméstica durante el COVID-19”, apuntó Carissa Etienne, directora de la OPS, oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Etienne afirmó que las necesidades crecientes de atención de la salud mental y los recursos reducidos para abordarlas crean una ‘tormenta perfecta’ en muchos países. “Es urgente que el apoyo a la salud mental se considere un componente fundamental de la respuesta a la pandemia”, pidió.

Con más de 12 millones de casos y cerca de las 450 mil muertes, el continente americano sigue siendo el más golpeado por el SARS-CoV-2 en el mundo, con 55% de las nuevas infecciones reportadas la semana pasada, según información de la OPS. “Las Américas tienen aproximadamente 13% de la población mundial, pero suman hasta ahora 64% de las muertes mundiales reportadas oficialmente”, dijo Etienne.

Estados Unidos y Brasil son los países más impactados, pero se ha observado una tendencia creciente en zonas hasta ahora estables durante varias semanas, como el Caribe. Entre los países que han reportado nuevas infecciones destacan República Dominicana, Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago, pero también a Perú.

Las enfermedades mentales son una epidemia silenciosa que, si bien ya afectaba a América antes de la aparición de coronavirus, con la depresión y la ansiedad como dos de las principales causas de discapacidad en la región, junto con los altos niveles de consumo de alcohol.

Los pacientes que han dado positivo a COVID-19 no solamente sufren síntomas físicos, sino que muchos también experimentan insomnio, dificultad para dormir, desvarío o incluso depresión. “Hasta un tercio de los pacientes que se recuperan pueden sufrir cambios duraderos en su estado de ánimo y padecer ansiedad o depresión”, finalizó Etienne.

En este contexto un estudio identificó los principales problemas en esta situación:

  • Cansancio y hartazgo social: la población está cansada y desmotivada con los “encierros” y las “restricciones” sanitarias pues han sido muy prolongadas.
  • Desobediencia civil: las personas no se están adhiriendo a las medidas de cuarentena, algunas porque su situación económica no lo permite y necesitan obtener recursos económicos para sobrellevar las necesidades básicas familiares.
  • Grave afectación de la economía, con pérdida masiva de empleos e incremento de la pobreza, lo cual profundiza aún más las desigualdades.
  • Afectación de la salud mental, depresión, ansiedad, violencia doméstica, abuso infantil, distanciamiento familiar.
  • Comunicación poco efectiva y repetitiva que no logra modificar las conductas que debe aplicar la población para reducir el riesgo de contagio.
  • Aumento del consumo de drogas y alcohol entre los adolescentes y la población en general. La depresión y el riesgo de suicidio son mucho más fuertes que lo habitual, debido a que los jóvenes sienten que han perdido su proyecto de vida.

Salud mental de menores

En el mediano y largo plazo, la pandemia generará un impacto en la salud de los niños, pues el confinamiento afecta su desarrollo integral, limita el acceso a vacunas y alimentos y coarta su necesaria recreación, así como sus posibilidades de continuar recibiendo educación.

El confinamiento, cierre de los colegios, parques y lugares de esparcimiento han llevado a los menores a una situación de aislamiento social y, junto con ello, a una interacción aumentada con el mundo virtual. Estos cambios generan confusión en los niños y niñas y requieren de adultos que puedan guiar y orientar esta nueva realidad, lejos de la sociedad a la cual estaban acostumbrados.

Si a lo anterior se suma que muchos padres han debido orientar académicamente a sus hijos, sin las herramientas adecuadas para ello, además de encontrarse en teletrabajo o si la familia ha debido enfrentar la enfermedad o muerte de un familiar cercano o bien la cesantía, pensar en la salud mental de los menores del hogar resulta un desafío altamente exigente para los padres y/o cuidadores principales de la población infantil.

Datos COVID-19

Hasta el cierre de esta edición suman más de 24,5 millones de contagios y 833 mil personas fallecidas. México acumula 62 mil 594 defunciones y 579 mil 914 casos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here