ESPECIAL / Pancho Villa, ícono de la cultura popular mexicana

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Luis Mena Pantoja

José Doroteo Arango Arámbula, conocido como Pancho Villa, es uno de los jefes militares más importantes de la Revolución Mexicana y una figura emblemática en la historia nacional. En todo el país existen monumentos, escuelas, calles y productos comerciales que llevan su nombre, el cual es constantemente citado en frases coloquiales, corridos, leyendas y discursos políticos, que lo mantienen vivo como mito y personaje de la cultura popular.

Rayo Saucedo, Salvador Heredia, Antonio Flores y Gorra Gacha, son sólo algunos de los muchos alias que Doroteo Arango adoptó antes de convertirse en Pancho Villa, y pasar de ser agricultor, minero, albañil y bandido, a un legendario líder revolucionario. Héroe o villano. Brillante estratega militar, mujeriego, asesino o sólo un hombre decidido que luchó por el bienestar social, Villa es el prototipo del macho mexicano rebelde, fuerte, valiente e inteligente, que inmortalizó sus proezas en fotografías y video filmaciones.

El Centauro del Norte nació el 5 de junio de 1878 en la Hacienda de Río Grande, en San Juan del Río, Durango, dentro de una familia de campesinos. Quedó huérfano y muy joven huyó a la sierra para ocultarse después de matar a uno de los propietarios de la finca donde trabajaba, el cual pretendió agredir a su hermana.

En 1910, al iniciar la Revolución Mexicana, se unió al movimiento de Francisco I. Madero en contra de Porfirio Díaz, donde mostró gran habilidad para la guerra. Después del asesinato de Madero, huyó a Estados Unidos. En 2013 regresó a México y formó un nuevo ejército revolucionario, La División del Norte, para apoyar la lucha de Venustiano Carranza y Emiliano Zapata contra Victoriano Huerta, a quien derrotaron en 1914.

Villa fue gobernador provisional de Chihuahua, donde recuperó las tierras de los hacendados y las distribuyó a los campesinos y soldados. Además, quitó a la burguesía trenes y comercios, y abarató los precios del maíz, frijol, carne y otros productos.

Villa y Zapata se sintieron engañados por Carranza y retomaron las armas. Álvaro Obregón derrotó sus tropas y Carranza consolidó su poder. Para demostrar que Carranza no controlaba el país y poner en su contra a Estados Unidos, Villa atacó Nuevo México con 600 guerrilleros. Esta es la única vez que un ejército ha atacado el territorio norteamericano.    

Pancho Villa murió el 20 de julio de 1923 en Hidalgo de Parral, Chihuahua. Fue emboscado y asesinado a balazos mientras viajaba a bordo de su automóvil. El asesinato fue incitado por el presidente Álvaro Obregón y su sucesor, Plutarco Elías Calles, temerosos del apoyo que Villa pudiera brindar a Adolfo de la Huerta, que buscaba suceder a Obregón en la presidencia.

La historiadora Guadalupe Villa Guerrero, nieta del Centauro del Norte, asegura que la imagen de su abuelo, por ser una figura histórica y mundialmente reconocida, ha sido sobreexplotada. “Es un personaje que como mito, construye una realidad material”.

La historiadora es autora del libro Villa de mi corazón, en el que analiza cómo el pueblo mexicano se ha apropiado de la figura de Francisco Villa. Afirma que “es una imagen que vende: su relevancia le permite a muchas variantes obtener algún tipo de beneficio a cambio de emplearla, es una figura redituable”.

La cinematografía contribuyó a la creación del mito de Pancho Villa. El general era un hombre al que le encantaba posar ante la cámara y llegó a firmar contratos con una productora de Hollywood, la Mutual Film Corporation, para filmar dos películas, en las que se narra lo acontecido en batallas, ubicándose como la primera estrella del cine mexicano.

El periodista y cronista estadounidense, John Reed, quien siguió a Villa en sus andanzas lo describió como un lobo: “Es un hombre aterrador, ninguno de sus hombres se atreve a cuestionar sus órdenes”.Similar es la apreciación de Alberta Claire, reportera norteamericana que lo entrevistó y fotografió. “Pancho Villa, el más osado y poderoso mexicano que produjo esta era, cuyo nombre y hechos vivirán por siglos venideros después de que se haya ido”.

En estados del norte del país, como Durango y Chihuahua, surgió en los años cuarenta el mito de que Villa hacía milagros y se propagó la venta de imágenes, veladoras y oraciones para alcanzar sus favores.Entre las numerosas leyendas que se cuentan para resaltar su ingenio, se dice que dormía en dos o tres lugares diferentes durante la misma noche, para no ser sorprendido; que utilizaba vestimentas de mujer para huir del enemigo; y que los caballos de su ejecito tenían las herraduras al revés, para dejar huellas en sentido inverso.

“Pancho Villa es un ícono de la lucha social y de la lucha popular. Muchos de los registros y acervos cinematográficos y fotográficos que tenemos de la Revolución Mexicana, en gran parte, fueron a partir del vínculo de Pancho Villa con la industria del cine, que creó toda una imagen en torno a él. Para algunos es un héroe, para otros un bandido, bárbaro y sanguinario”, comentó Laura Robles, historiadora del Museo Nacional de la Revolución, que en la sala La revolución popularresguarda uno de sus sombreros y una silla de montar. \ls

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