Miguel Ángel López Farías

Se comienza a dar un cambio en la estrategia de comunicación en el gobierno de la república, los generales del mandatario están asomando el rostro y aquella estampa en donde López Obrador pichaba, cachaba y bateaba  solito se va difuminando, dando paso a una feria mucho más interesante de jugadores.

La crítica principal ha sido el monopolio de los micrófonos ejercido por el mandatario, es su estilo personal de gobernar, le funcionó siendo jefe de gobierno de la ciudad, operó la agenda mediática frente a un Fox que, a pesar de ser un zorro en la colocación de encabezados periodísticos, terminó siendo corregido por su vocero Valenzuela.

Inolvidables aquellos pre «memes» de «lo que el presidente quiso decir», en fin, los tiempos han cambiado, AMLO llega con la fuerza electoral suficiente como para potenciar su figura, pero la granizada ha sido intensa, el vocero Jesús Ramírez no figura, excepto para fungir como imagen de la santa inquisición en donde la siembra de temor es su patente, que le pregunten a distintos directivos de medios.

En el plato frío de la realidad, la figura del dignatario ha sufrido un evidente desgaste, los números de aprobación comienzan a darle la espalda, de ahí que no sea extraño el que en palestra se escuche más a aquellas figuras que son de peso, importantes,  necesarias para fortalecer lo que se quiere hacer con este país.

Las declaraciones del secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú sustentan esto que comento, nadie niega que el tema del aeropuerto de Santa Lucía se convirtió en una noche muy larga para la 4T, los amparos y la discusión sobre la viabilidad de dicha terminal han sido motivo hasta de planear el que todo regrese al capítulo uno de Texcoco.

Pero en los hechos esto no es así, Santa Lucía va, lo que hacía falta es la parte técnica de la idea, y el titular de comunicaciones trae luz sobre las dudas, el funcionario federal dota, ahora sí, de elementos que dan  más claridad sobre los estudios de aeronavegabilidad, esto es, que si se podrá operar tanto el AICM como el de Toluca, así como el visto bueno de la Organización Civil de Aviación Internacional y de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, y son jugadores que portan el gafete de expertos, de alguna manera se tiene que realizar esa parte técnica con gente que sepa de estos procedimientos, el detalle es que la defensa del mismo se ha llevado a cabo desde las mañaneras, un presidente que  es hábil en el manejo de la agenda mediática pero no trae el expertos de la construcción de aeropuertos, eso se tenía que dejar a los titulares del ramo, con la voz de Jiménez Espriú y la carpeta de detalles se comienza a virar en la ruta del cómo hacer llegar el mensaje.

Los frentes abiertos en estos primeros meses de gobierno han sumado montañas de debates, las ramas del árbol se han cargado de voces y discusiones que se pierden entre tanto follaje, se nota la maraña barnizada de ansiedad por sacar adelante las promesas de campaña de AMLO, así que el hecho de que el papel de todos los secretarios de estado, hombres y mujeres del presidente asuman posiciones, le entren a la defensa de lo que planean hacer y que ganen espacios en los medios públicos por medio de la claridad y transparencias de las ideas y no por factores como el miedo o la amenaza.

Un signo positivo de las democracias es que aquellos que hacen gobierno sepan ajustar la marcha de sus pasos, que demuestren que aprenden rápido y que saben enmendar lo que no está funcionando, lo contrario es la ruta más rápida a la destrucción de lo que pudo haber sido una buena intención de cambio, sencillamente se pasará de estar «del lado correcto de la historia» a «el infierno perfecto en el país». eused0 \lsdpr

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