- Se encuentra debajo de la Ciudad del Vaticano, a una profundidad que varía entre los 5 y 12 metros por debajo de la actual basílica de San Pedro
- Las grutas vaticanas se ramifican en nichos, pasillos y capillas, a manera de una iglesia de tres naves
María Escalante García
La necrópolis vaticana se encuentra debajo de la Ciudad del Vaticano, a una profundidad que varía entre los 5 y 12 metros por debajo de la actual basílica de San Pedro. En la década de 1940, el Vaticano patrocinó excavaciones arqueológicas en la zona, lo que dio como resultado el descubrimiento de una necrópolis datada en la época imperial.
La necrópolis vaticana no se debe confundir con las grutas vaticanas, originada de la construcción de la actual basílica de San Pedro, y que corresponde a la planta baja de la antigua basílica constantiniana.
Las grutas vaticanas es el nombre de una necrópolis que se extiende por debajo de una porción de la nave central de la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, tres metros por debajo del nivel actual, desde el altar mayor, hasta cerca de la mitad de la nave.
Las grutas vaticanas van desde el altar mayor, hasta cerca de la mitad de la nave, aunque se le llama erróneamente “cuevas”, las grutas vaticanas dan cuenta de la diferencia entre la antigua basílica constantiniana y la basílica actual.
Las grutas vaticanas se ramifican en nichos, pasillos y capillas, a manera de una iglesia de tres naves, zona llamada grutas viejas, con capillas que albergan las tumbas de los papas, el ábside semicircular de la iglesia, con capillas y monumentos funerarios, conocida como grutas nuevas, que está inmediatamente bajo el altar papal y la cúpula de Miguel Ángel, y en la necrópolis subterránea, la tumba del apóstol Pedro, el primer papa según la Iglesia católica.
Las grutas vaticanas son un impresionante monumento a las variadas memorias históricas. Además de ser el lugar de descanso de varios papas, las grutas están llenas de obras de arte de la antigua basílica.
Ser enterrado en las grutas vaticanas, cerca de la tumba de Pedro, fue el deseo de muchos papas, reyes y reinas, al igual que lo fue para los primeros cristianos.
Algunas de las más antiguas personas en ser enterrada en las grutas son el papa alemán Gregorio V; el emperador Otón II; Adriano IV, el único Papa inglés de la historia; Bonifacio VIII, que proclamó el primer Año Santo en el 1300, y que descansa en bajo la escultura hecha por Arnolfo di Cambio; Pío VI, cuyo cuerpo se encuentra en un sarcófago cristiano primitivo, separado de la notable escultura de él, hecha por Antonio Canova.
Entre los reyes figuran, Jacobo III y sus hijos, así como la reina Cristina de Suecia, junto al ex-nicho de Juan Pablo II, a través de la cripta de la confesión.
Tesoro vaticano
El valor de lo que se podría llamar «tesoro vaticano» es el que poseen las obras de arte de su museo, que ciertamente, gracias a que los Papas han sido siempre hombres de una gran cultura y un exquisito gusto, es uno de los mejores del mundo, pero en lo económico su valor es parecido al que pueda tener el Louvre, el Prado, el Ermitage o el British Museum.
Los Museos Vaticanos son las galerías y el conjunto de estancias de valor artístico propiedad de la Iglesia y accesibles al público, muestran obras de una extensa colección de la Iglesia católica. Su base fundacional fue la colección privada de Julio II, que fue elegido papa en el año 1503; más tarde otros papas han ido aumentando las extensas colecciones de que constan estos museos.
Este conjunto museístico se compone de diferentes edificios de museos temáticos, edificios pontificios, galerías, monumentos y jardines. A este conjunto de edificios también pertenece la Biblioteca Vaticana, una de las mejores del mundo.
Biblioteca Vaticana
Fue fundada por Nicolás V, gran amante del arte, con estudios de teología y arte realizados en Bolonia. Este papa inició una gran etapa de renovación. Para la Biblioteca Vaticana compró un gran número de manuscritos, que se añadieron a los que se habían reunido anteriormente; se encargó la organización a Bartolomeo Platina, quien elaboró el primer catálogo en el año 1481. El papa Sixto V, en 1587, encargó al arquitecto Doménico Fontana la construcción de un nuevo edificio.
La biblioteca custodia unos 75 mil manuscritos y más de un millón 100 mil libros, de los cuales 8 mil son incunables.














