• Tren Maya destruiría zonas arqueológicas principalmente en la Península de Yucatán
  •  Calakmul, tramo más controvertido del Tren Maya

María Escalante García

La construcción del Tren Maya, se ha convertido en un tema polémico, debido a las consecuencias que podría tener en distintos aspectos la construcción de este proyecto, desde el anuncio de dicha obra por parte de Andrés Manuel López Obrador, las opiniones buenas y malas no se hicieron esperar, sobre todo en lo que alude al tema arqueológico.

Entre las zonas arqueológicas que podrían verse afectadas por la construcción del Tren Maya se distinguen aquellas que están abiertas a la visita pública como lo son Calakmul en Campeche, Palenque en Chiapas, Tulum en Quintana Roo así como Chichén Itzá en Yucatán y por otro lado, los que no permiten visitantes como Ichkabal zona arqueológica que se encuentra situada en una área ignota del sur de Quintana Roo.

Sumado a esto se estima que aproximadamente 24 cenotes, de entre los que destacan los situados en Yucatán, contienen vestigios arqueologicos de la fauna del Pleistoceno – período en la historia de la Tierra al que comúnmente nos referimos como la Era de Hielo -, no obstante se espera que durante las investigaciones pertinentes se arrojen datos de distintas épocas.

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Yucatán es la entidad que más indicios arqueológicos alberga, con 649, según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sin embargo pueden existir más, los cuales aún no se hayan descubierto. Enseguida de Yucatán se encuentra Campeche con 481, Tabasco con 295, Quintana Roo con 142 y por ultimo Chiapas de igual manera con 142.

La situación se torna aún más complicada para la reserva de la biosfera de Calakmul, ubicada en Campeche y declarada en 2014 como Patrimonio Mixto de la Humanidad por la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO), esto ha creado bastante discusión por el impacto arqueológico y ecológico que pueda tener la construcción del Tren Maya, especialmente en esta zona.      

Calakmul cuenta con grandes plazas ceremoniales, además de ser el sitio en el que se han encontrado un mayor número de estelas – denominación de un monumento, usualmente monolítico con inscripciones, en forma de lápida o pedestal – en el área maya, muchas de ellas del periodo Preclásico.

Dicha construcción contara con una extensión de mil 500 kilómetros aproximadamente y abarcara los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, ofreciendo servicios de transporte masivo, turístico y mercantil. Además de contar con 16 estaciones entre las que destacan, Palenque, Chichén Itzá, Tulum, Bacalar y Calakmul.

El INAH precisa que utilizara tecnología Light Detection and Ranging mejor conocida como Lidar   – procedimiento láser que permite medir la distancia entre el punto de emisión de ese láser hasta un objeto o superficie, lo cual sirve de referencia para conocer un terreno y sus características -, con la finalidad de que se puedan obtener datos de vestigios arqueologicos de manera más detallada.

«Para los expertos en arqueología, esto podrá facilitar la observación de ciertas formas, con geometrías muy perceptibles que no fueran de origen natural, lo cual sería un primer indicio de lo que probablemente pueda ser un vestigio arqueológico», enfatizo Juan Javier Carrillo subdirector de Estudios y Proyectos del Tren Maya del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).

En este mismo sentido Pedro Sánchez Nava, coordinador nacional de Antropología del INAH, resalto que  en algunos puntos del camino del Tren Maya hay oportunidades de investigación que pueden marchar a una propuesta para ser considerados como patrimonio mixto por parte de la Unesco.

Alrededor de 1.5% del presupuesto para el proyecto del Tren Maya será destinado para salvamento arqueológico y estudios que realice el INAH, lo que equivaldría aproximadamente a mil 50 y mil 500 millones de pesos, dinero que “es suficiente”, apuntaló Pedro Sánchez Nava.

En caso que durante la realización de dichos estudios técnicos por parte del INAH, se confirme algún hallazgo, la ruta del Tren Maya tendría que ser modificada para no afectar el patrimonio histórico del país, empero diferentes expertos advierten sobre posibles efectos perjudiciales en los ecosistemas y/o riquezas arqueológicas de la zona.

En días pasados activistas y líderes que se oponen a la construcción del Tren Maya sostuvieron una reunión con el director general de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, y el responsable de ONU Hábitat para México y Cuba, Eduardo López Moreno, a quienes exteriorizaron su inconformidad con este proyecto, ya que prevén que esto solo dejara beneficios  económicos a grandes inversionistas y a ellos solo empleos inconstantes.

“No queremos que pase aquí como en Cancún o en la Riviera Maya, donde los pobladores de la región vendieron sus parcelas y se quedaron después sirviendo en los hoteles: de mozos o de meseros”, dijo Anastacio Oliveros, poblador de Calakmul.

El INAH ha dejado en claro que no es la institución encargada de autorizar o no los proyectos, solo realiza un acompañamiento para la protección del patrimonio cultural mexicano y en este caso no será la excepción porque dentro del área del proyecto hay 3 mil 24 sitios arqueológicos inscritos en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas e Históricos.

Durante la visita de López Obrador a la Península de Yucatán, ejidatarios pidieron al presidente se les pregunte e informe sobre la construcción de dicha obra, ya que fundamentan que solo han escuchado del proyecto sin tomarlos en cuenta y los empresarios serán finalmente los beneficiados, ante esto el mandatario planteo la posibilidad de cancelar el Tren Maya en caso de que los pueblos se opongan, para evitar una serie de amparos como lo sucedido en Santa Lucia.

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