• La oportunidad la dio el propio López Obrador, quien ha resultado el mejor publicista de Xóchitl Gálvez Ruíz

Elena Cárdenas

Hoy como nunca en la historia del México independiente se abre la posibilidad de que el próximo presidente sea una mujer. La oportunidad la dio el propio Andrés Manuel López Obrador, quien ha resultado el mejor publicista de Xóchitl Gálvez Ruíz. El presidente señala a empresarios y políticos como los titiriteros que “pusieron” a Xóchitl, porque le duele reconocer que además del gran esfuerzo de la hidalguense, él, con sus necedades, contribuyó a encumbrarla. Pero ¿qué somos las mujeres para Andrés Manuel y en qué país podríamos convertirnos gobernados por Xóchitl?

La guerra de Andrés Manuel López Obrador con las mujeres ha sido frontal. A las únicas mujeres que “respeta” y eso porque se dejan utilizar, es a las de su equipo, quienes, en los más de cuatro años de gobierno obradorista, no han alzado la voz para defender a las de su género. Esas mujeres del gabinete, lo mismo se dejan acariciar la cabeza como si fueran mascota, que desvían fondos para mantener las causas de su líder moral inmoral.

La aversión de López Obrador a las mujeres queda expuesta hasta en las murallas que levanta durante las marchas del 8 de marzo, para evitar tener que lidiar con nosotras y la grave problemática que enfrentamos en este país, donde cada vez son asesinadas más mujeres. El llamado del presidente ese día de memoria dolorosa fue: “Por favor, no nos pinten las puertas (de palacio)”. Como éste hay muchos ejemplos más: las madres de los niños con cáncer que, llorando, le exigieron medicamento, son para él unas opositoras; las que perdieron el servicio de guardería fueron acusadas de prestarse a fraudes y corruptelas; las que le advirtieron que un violador y acosador no podía ser gobernador de Guerrero, recibieron de Andrés un: “Ay, qué barbaridad, ¿eso es violencia?”, y las que denunciaron un crecimiento alarmante de violencia intrafamiliar en la crisis de COVID fueron ignoradas.

En su aversión por las mujeres, López Obrador se atrevió a aprobar que, por costumbre, sean las mujeres quienes cuiden a los padres, porque los hombres, dijo, salen a trabajar; negó que la venta y prostitución de mujeres menores de edad se de en todas las comunidades indígenas, a pesar de que las cifras lo desmienten, y no ha permitido que una mujer, con la ley en la mano y un recurso ganado, entre a Palacio Nacional a desmentir lo que él dijo de ella en su pódium mañanero de la Santa Inquisición.

¿Qué odia Andrés Manuel López Obrador de Xóchitl Gálvez?, que sea mujer, una mujer no puede retarlo, no puede evidenciarlo. Cuando la periodista Elena Chávez González escribió El Rey del Cash, el presidente dijo que se trataba de un acto de deshonestidad intelectual, pero no ha expresado lo mismo en los casos de autores hombres que han escrito contra su gobierno.

En los más de 200 años como país independiente las mujeres tenemos una vida relativamente joven en la política, se reconoció nuestro voto, como si nos hicieran un favor, hasta 1947. La primera gobernadora mujer, Griselda Álvarez Colima, tomó el cargo en 1979, y a partir de esa fecha, la mujer fue incursionando, lento, muy lento en la política. No es hasta el 2000 en que comienza una verdadera lucha de paridad de género. Sin embargo, además de hombres como el presidente Andrés Manuel, también las mujeres hemos boicoteado nuestras causas, las famosas “juanitas”, cada vez menos, sentaron precedentes importantes en el retroceso de la lucha feminista en la política. Se trata de mujeres que llegan por voto popular al poder y luego se lo ceden a un hombre de su partido.

El camino es largo, pero hoy en México hay una posibilidad tangible. En Latinoamérica, un continente con 33 países, a lo largo de sus historias como repúblicas independientes solo ha habido 12 presidentas mujeres, que han durado en el poder entre tres días u 8 años: 1974, Argentina, María Estela Martínez de Perón, dos años; 1979, Bolivia, Lidia Gueiler Tejada, un año; 1990, Nicaragua, Violeta Chamorro, 7 años; 1990, Haití, Ertha Pascal-Trohuillot, un año; 1997 Ecuador, Rosalía Arteaga, 3 días; 1999, Panamá Mireya Moscoso, cinco años; 2006, Chile Michelle Bachelet, dos periodos de 4 años cada uno (2006-2010) (2014-2018); 2007, Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ocho años; 2010, Costa Rica, Laura Chinchilla, cuatro años; 2011, Brasil, Dilma Rousseff, cinco años; 2019, Bolivia, Jeanine Añez, un año, y aun en ejercicio, 2020, Honduras, Xiomara Castro y 2022, Perú, Dina Boluarte. Algunas de ellas han sido señaladas por actos de corrupción, porque es cierto, el poder corrompe, pero esas historias pueden servir de ejemplo a Xóchitl Gálvez si es favorecida por el voto, primero de la alianza y después de los ciudadanos.

Gálvez representa para Andrés Manuel todo lo que él odia de las mujeres o no conoce, para empezar: el trabajo. Xóchitl, con raíces otomís, tiene una historia de vida forjada a base de “madrazos” diría ella, porque vivió en carne propia la pobreza, Andrés Manuel siempre fue hijo de papis, si bien no nació en charola de plata, él mismo reconoce que nunca le faltó nada porque sus padres eran muy trabajadores. Xóchitl se vio obligada a trabajar para pagar sus estudios mientras vivía en un cuarto de azotea, Andrés Manuel vivió gratis en la casa del estudiante de Tabasco, en la Ciudad de México, todos los años que estuvo de “baquetón” supuestamente estudiando una carrera que concluyó con un promedio de 7.8. Xóchitl cursó su carrera en 4 años, Andrés Manuel en 14 y 60 por ciento de las materias las pasó extraordinarios. Xóchitl creó la empresa, High Tech Service, mientras que Andrés Manuel formó una pandilla para robar diezmos; Xóchitl jamás ha colocado a su esposo en algún cargo de gobierno como sí lo hizo Andrés Manuel con su segunda esposa, Beatriz Gutiérrez, a quien incluso benefició, estando bajo el mando de César Yáñez, con una liquidación indebida e inmoral. Xóchitl ha enseñado y encaminado a sus hijos por la ruta del trabajo para conseguir estabilidad económica, Andrés Manuel dejó a sus hijos ser igual de improductivos que él hasta que llegaron al gobierno federal y a través de redes de corrupción y tráfico de influencias comenzaron a ser parte de los nuevos ricos.

¿Hay algo más que podría odiar Andrés Manuel de Xóchitl?, sí, el apego a la legalidad. Mientras el presidente muestra un desprecio total a la legalidad, Gálvez se cobija en las leyes para evitar atropellos, los casos más claros, y que sientan precedente: la denuncia contra Andrés Manuel por mentir sobre ella y el amparo ganado para ejercer su derecho de réplica y la reciente denuncia por violencia política de género.

Xóchitl ha mencionado tres ejes que permitirían impulsar el desarrollo del país y mejorar la calidad de vida y las oportunidades de los mexicanos, principalmente de los jóvenes, eso ha motivado a muchos indecisos; también se ha metido al corazón de los ejércitos del presidente garantizando que no desaparecerá ningún programa social, aunque especialistas aseguran que no hay país que resista mucho tiempo regalando dinero, y los partidos de oposición son apenas fantasmas que seguramente se inclinarán por ella en aras de sacar al aprendiz del dictador de su palacio. Lo único real hasta este momento es que Andrés Manuel López Obrador podría soportar que le gane la oposición, pero jamás que le gané con una mujer.