• Entre las ambulancias, ministerios públicos, escenas del crimen y patrullas se formó Metinides, pronto descubrieron su talento para la fotografía policiaca 

El Caminante  

Las sirenas de las patrullas y ambulancias se escuchan a lo lejos mientras que las luces estroboscópicas de las torretas alumbran las sombrías y serpenteantes calles de los años 50, en las escenas de crímenes se hacen presentes los reporteros, enfundados en sus trajes elegantes, zapatos bien lustrados y hasta de sombreros, como en las películas de blanco y negro, dan cuenta de los hechos sangrientos de la Ciudad de México, como dicen los abuelos, eran otros tiempos.  

El ruido de los disparos de las cámaras y los flashazos alumbran los cuerpos inertes, los fierros retorcidos de algún accidente, el fotorreportero hurga con su mirada, enfoca buscando el mejor ángulo, encontrar los detalles, buscar los contrastes, para contar la mejor historia con una imagen, ahí yergue la figura menuda de Jaralambos Enrique Metinides Tsironides, mejor Metinides como le gustaba que lo nombraran.  

En aquel México de los 60 y 70, los periódicos eran los medios de comunicación por excelencia, la restricción en la televisión y la radio por su naturaleza no presentaba la crudeza de las imágenes. La Prensa, Alarma, el Grafico, Últimas Noticias y otros más se vendían por miles, en sus portadas aparecía la fotografía de la nota roja y policiaca, se contaban cruentas y crudas historias.  

Entre las ambulancias, ministerios públicos, escenas del crimen y patrullas se formó Metinides, pronto descubrieron su talento para la fotografía policiaca y se convirtió, sin buscarlo, en un ícono del fotoperiodismo que lo llevó a formar escuela y hasta sus placas se han expuesto en galerías de arte del mundo.  

Mexicano por accidente  

Sus padres de nacionalidad griega, llegaron a México como parte de su luna de miel, Metinides nació el 12 de febrero de 1934 y debido a que estalló la Segunda Guerra Mundial, se tuvieron que establecer en el país.  

Su acercamiento con la fotografía fue precoz, su primera cámara fue un regalo a la edad de nueve años ya que se encontraba entre las cosas que no se vendieron del negocio de enceres fotográficos que fue demolido y que era propiedad de su papá.  

Sus primeras tomas las realizó a los monumentos de Paseo de la Reforma, trenes y autos de socorro que le llamaban la atención. Uno de los momentos que lo marcó fue hacer fotografías de choques ocurridos en la avenida San Cosme, cerca del restaurante de su padre, ahí presentaba sus fotos al personal del ministerio público que elogiaba su trabajo, luego hasta le daban el pitazo de donde había un accidente.  

Cuenta el mismo “niño”, “Entonces me dijeron que, si quería, me fuera a tomar fotos a la delegación. Ahí empezó todo”. Una larga carrera. A los 15 años fue el primer fotorreportero permanente a bordo de una ambulancia. Retrató el después de la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968, pero sus rollos fueron confiscados por el Ejercito. Se le atribuye el lenguaje en código que se ocupa en las bandas policiacas y de rescate. Se retiró del fotoperiodismo en el año de 1979.  

El dicho de “reportero sin suerte no es reportero”, se aplica correctamente. “Tomando fotos en casi 50 años de trabajo tuve 19 accidentes, tengo siete costillas rotas, me atropellaron dos veces, me dio un infarto y quedé sepultado en derrumbes, me salvé de milagro”, detallaba este personaje en entrevistas.  

En galerías mundiales  

Dicen los expertos que el dolor humaniza y por ello le dan oportunidad de que muertos en accidentes de tráfico, electrocutados, ahogados, suicidas y miles de curiosos que miran a la desgracia fueron los modelos de Metinides, los protagonistas de las 72 imágenes instantáneas que se exhibieron en la prestigiada galería Anton Kern, de Nueva York, cuando cumplió 50 años de trayectoria.  

Un salto fantástico y casi impensable para el trabajo del “Griego”, de las páginas de los diarios sensacionalistas a la fina impresión de catálogos para coleccionistas, los mismos que se maravillaron con la crudeza y las emociones. Otros lugares donde presentó su material fueron la galería Blum & Poe de Los Ángeles y museos de Europa, incluida la Casa de América, en Madrid, con motivo de la muestra PhotoEspaña.  

En el 2015 se presentó el documental “El hombre que vio demasiado”. 

Se fue Metinides  

Enrique Metinides falleció el pasado 10 de mayo a los 88 años de edad, pero deja una obra fotográfica que fue digna de recibir el premio Espejo de Luz, el más importante que se da a los fotógrafos en México en 1997, pero sobre todo el mayor reconocimiento fue siempre el de sus compañeros.