Moisés Sánchez Limón

Tarde de miércoles en el Zócalo. ¡Es un honor estar con Obrador! ¡Es un honor estar con Obrador!, corea el respetable.

Y Su Alteza Serenísima Andrés Manuel I saborea el poder; pero, falaz y decepcionado de su estrategia, debe admitir, sin citarlo por supuesto, el fracaso en el combate a la pobreza y una celada contra un amigo al que ha dejado de querer porque, ¡caray!, le salió demócrata.

“Es una dicha enorme poder decir que casi todas las comunidades de México cuentan con una ayuda, con un apoyo, para mitigar la pobreza y mantener viva la esperanza en el porvenir”, dice en el arranque del discurso en el tercer aniversario de su ascenso al poder.

El “casi” es insuficiencia. Y mitigar es eso: mitigar, moderar, aplacar, disminuir, suavizar, pero no acabar con la maldita pobreza, condición en la que han caído 3.8 millones de mexicanos más para sumar 55.7 millones de pobres solo en el periodo 2018-2020.

Pero, fíjese nomás, en el nicho de pobreza extrema, en similar periodo y de acuerdo con el Coneval, ésta subió de 8.7 millones a 10.8 millones. Y los de pobreza moderada, los menos jodidos, pues, de 43.2 millones a 44.9 millones, es decir, apenas 1.7 por ciento.

¡Ah!, al Duce Andrés Manuel todo se le perdona y hasta con aplausos a rabiar. Total, quienes, en esta tarde del primer día de diciembre de 2021, colman a la plancha del Zócalo y arterias que vomitan riadas de acarreados, ya 5 de Mayo, ya Pino Suárez o Venustiano Carranza y 20 de Noviembre, llegaron convencidos y hasta maiceados, según cuentan los que presenciaron el descubrimiento de este nuevo mundo del gatopardo.

Bendito acarreo, benditas redes sociales que, como en su momento contaron los que vieron en el islote, entre bejucos y nopales, al águila pepenando a la serpiente de cascabel. Sí, sí…

Saborea el poder. Cae la tarde, entrecierra los pequeños ojos y pasea la mirada hacia la multitud que le rinde pleitesía. A diestra, Claudia; a siniestra, Marcelo. Y…

Perdido el rubor, en campaña para qué es más que la pura verdad, ella sonríe y eleva el brazo y abre la palma derecha y saluda al respetable que le aplaude y corea: ¡Claudia! ¡Claudia!

Y a la siniestra de Su Alteza Serenísima el licenciado canciller Marcelo Ebrard también agradece los aplausos, aunque menos intensos, digamos que más diplomáticos llegado el caso para no restar presencia.

Pero, los francotiradores andaban inquietos porque, iniciada la ceremonia, no aparecía en la mira el senador Ricardo Monreal, la presa. ¿Qué pasó?

En la víspera, Monreal confirmó que asistiría; al término de la sesión en el Senado declaró que acudiría con mucho júbilo y ánimo de festejar, incluso rechazó que ese acto fuese a servir para el destape de campaña de Claudia Sheinbaum.

Corren los minutos del cónclave y el licenciado presidente saborea el poder, lo disfruta y, en imaginaria degustación personalísima, se relame los bigotes, sí, en plural, como el ocelote que paladea el triunfo sobre la extenuada presa, avasallamiento que implica tener al enemigo postrado, al que ha hecho comer de la palma sin chistar; aunque éste presa es singular y se ha rebelado.

Saborea el poder y, cual sui generis crooner de la política sonríe hacia las cámaras, bajo las candilejas, al centro del proscenio se deja abrazar por la fanaticada, los simpatizantes que se desgañitan y corean su nombre, por aquellos que, en el sublime contagio de saberse tocados por el gran guía, el Duce, lloran por el gusto de estar ahí, en ese espacio abierto, en la enorme peana que es el llamado Zócalo, corazón de la vida política mexicana.

Saborea el poder y a su diestra se alza monolítico el templo que entraña al gran poder católico sometido ante el confeso cristiano por el que, la noche del 15 de septiembre, en solitario festejo patrio no se hartaron de tañer sin reparo ni congoja las campanas centenarias.

Al fondo, a la izquierda, el sólido edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cabeza del otro poder cuya independencia soberana se tambalea merced a sus propias debilidades aprovechadas por el dueño del poder en México.

¡Ah!, el poder, el poder del gran tlataoni cuyo discurso versa en torno de los pobres, que en tres años han recibido solo paliativos porque siguen en la misma vivienda y con los mismos magros alimentos y…

Los francotiradores están nerviosos y de plano asumen el fracaso de la celada.

Corrieron los minutos y Ricardo Monreal no apareció en el presídium. ¡Vaya!, no había silla reservada para él, pero sí un tinglado para abuchearlo, someterlo a la rechifla que implica la prueba del estadio. La celada.

Y dígame si es mi imaginación, pero el licenciado presidente ni lo mencionó cuando saludó a Claudia y a Marcelo, los favoritos del profesor.

Por falta de tiempo, adujo el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, no asistió a la “fiesta cívica” convocada en el Zócalo de la Ciudad de México con motivo de los tres años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y es que Monreal estuvo en la comparecencia, en comisiones e incluso acompañado del secretario de Gobernación, Adán Augusto, de Victoria Rodríguez Ceja, propuesta por el licenciado presidente como integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México.

Cuando la comparecencia concluyó, Ricardo Monreal dijo que ya era muy tarde para asistir a la ceremonia en el Zócalo. “No, ya no alcanzamos. Son las 4:25”, adujo y observó el reloj. Luego de despedir a la que, sin duda, será elegida por sus pares gobernadora del Banxico, se fue a su oficina y desde ahí siguió el acto en el que Su Alteza Serenísima leyó un discurso triunfalista. Incluso, Ricardo tuiteó el acto en vivo.

Pero, pero… no cayó en la celada. ¡Imagínense! –Andrés Manuel dixit–, qué pena y qué bochorno, que al escuchar su nombre el respetable, azuzado por los francotiradores mercenarios del Corporativo Morena, lo abucheara y le recetara fenomenal rechifla.

El martes, Ricardo dijo que iría y alimentó ese apetito mercenario. Incluso confió en que no sería agredido por sus opositores dentro de Morena.

“Espero que no haya nada. Son compañeros, compañeros que estamos en la misma lucha y que no creo que alguien se deje manipular para lastimar o para ofender a nadie. Creo que va a ser una fiesta cívica y va a ser una celebración justa para un presidente esforzado, para un presidente legitimado en el ejercicio del poder y para un presidente con una popularidad nunca vista de otro mandatario, el cual yo me siento muy contento y orgulloso de tenerlo como presidente de México”, puntualizó Monreal.

No obstante, había oteado la celada. Y la presencia de Claudia y Marcelo en el presídium, presumidos por el licenciado presidente no dejó duda alguna de emboscada. Andrés Manuel sabe que Ricardo no romperá con Morena ni con él. Valores entendidos.

Sí, el Duce saborea el poder; tiene en un puño a sus enemigos y ha comenzado a dosificar el maíz entre las gallinas desplumadas, sólo que tiene un amigo que le salió demócrata y no se espanta con el petate del muerto. Digo.

COMO ME LO PLATICARON. Aunque usted no lo crea: un Juez Federal de Córdoba, Veracruz, concedió el amparo 465/2021 en favor de Destiladora del Valle SA de CV, con lo que finaliza el Viacrucis de 6 meses de aseguramiento que le aplicó la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República por petición de la empresa Gas Natural del Noroeste (GNN), que pertenece a Grupo SIMSA, cuya su sede está en Coahuila y es propiedad de la familia Issa Tafich.

¿Y sabe por qué le concedieron el amparo a Destiladora del Valle SA de CV? Porque GNN entregó información falsa a la autoridad judicial. Ojalá y los hermanos Salomón y Nessim Issa Tafich entiendan el mensaje, también Jorge Luis Basaldúa Ramos, alto mando de Pemex Transformación Industrial (PTI). Conste.

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