Fragon 

PUES no salió humo blanco del cónclave priista que se realizó en la capital hidalguense.  El pacto y los acuerdos superaron la intención fue transmitir e imponer un mensaje de unidad. Así fue el tufo que dejó la sesión del Consejo Político que encabezó Alejandro Moreno Cárdenas. 

Los ojos de propios y extraños estuvieron puestos en la sede del PRI-Hidalgo el pasado 7 de agosto. Y no era para menos. El tema de la sucesión gubernamental fue la principal atracción. Ingrediente Insoslayable. “Función” estelar. De gala. Cualquier mensaje, movimiento, articulación por parte de los personajes convocados, se podría traducir en un eventual “destape”. 

Carolina Viggiano Austria e Israel Félix Soto, -de los actores que más suenan para abanderar el PRI para las elecciones del próximo año-, ni se encartaron ni se descartaron en sus aspiraciones. Las respuestas a las interrogantes de los periodistas fueron cuidadosas. El sigilo fue el distintivo.  

En tanto, Moreno Cárdenas, lució carismático. Firme en cada una de sus réplicas. Lo extracto de su alocución fue el recalcar los requisitos que tendrán que cumplir el ungido o ungida: trabajo, trayectoria, rentabilidad y competitividad. Además, el dirigente del CEN-PRI subrayó que el gobernador Omar Fayad será tomado en cuenta en los consensos.  

Prácticamente fue el preludio para quienes aspiran a la unción “papal” bajo el cobijo del tricolor que, paralelamente, las encuestas lo ponen contra la pared. Se alude una preferencia del electorado hacia Morena. De ahí que se insista en una alternancia. Y, justamente este tema, le pone más “candelita” al escenario electoral del 2022. 

Enfrente, los “rivales”, los morenistas, velan armas. Trasciende que cartas fuertes como Francisco Xavier y Julio Menchaca, caminan sigilosos, unidos. Apuestan todo con tal de llegar a la silla, (el codiciado trono -asentado en el cuarto piso del palacio de Plaza Juárez-).  Empero, el carisma, no le alcanza al senador. Amén de otras negativas… 

SORPRESA.- El viernes 13, que para los supersticiosos representa la “mala suerte”, fue el día elegido por Raúl Arroyo González para renunciar a la titularidad de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo. 

El rumor se tejía desde temprana hora. El silencio y escepticismo señoreó al interior de la PGJEH. Trascendió que, con marcado enigma, Arroyo González se apercibió en las instalaciones del Congreso hidalguense para entregar personalmente el documento. Fuentes confiables dijeron que horas antes se le vio tranquilo en su aun despacho del Sector Minero, colindante con las instalaciones del poder legislativo. 

Ya por la noche, el Congreso local, a través de sus redes sociales confirmaba la referencia mediante una escueta tarjeta informativa… de escasos renglones. Para los opinólogos, la dimisión tiene varias lecturas tomando en cuenta la transición que se avecina en el poder ejecutivo estatal. 

Este pasaje, carente de una versión formal por parte de la dependencia gubernamental, permite la especulación en su máximo clímax. Del defectuoso trabajo de Raúl Arroyo y su séquito de colaboradores… hablaremos en la próxima.  Al tiempo…