- José Luis Romo anda taciturno-dolido porque no fue palomeado para llegar a San Lázaro
Fragon
ESCÁNDALO.– El pasado miércoles 19 de mayo, en un evento, el gobernador hidalguense, Omar Fayad, afirmó que el regreso a clases se realizará cuando existan las condiciones adecuadas. Destacó -en ese momento- que, en Hidalgo, existían varios municipios declarados en semáforo epidemiológico rojo. Ejemplificó a Pachuca, la capital hidalguense y a Mineral de la Reforma.
Sin embargo, más tarde, en la semifinal de ida entre los Tuzos contra Cruz Azul en el Estadio de Hidalgo, el inmueble ¡lució a un 80 por ciento de su capacidad!
Insoslayable: el Club Pachuca claudicó a todo tipo de acuerdos. Principalmente al que poseía con autoridades de la Liga MX. El pacto ordenado era de un aforo del 40 por ciento, lo que representaba un promedio de 10 mil personas.
También el Club Pachuca cero le importó el anuncio del gobernador. Mucho menos hizo caso a las normas sanitarias vigentes. Las indicaciones, acuerdos y estipulaciones… se los pasaron por el “arco del triunfo”.
El escándalo detonó en las benditas redes sociales. Internautas emprendieron todo tipo de reproches y cuestionamientos con un dejo de enfado. También le entraron varios periodistas. Excepto los “consentidos”. Esos que se conforman con unos pases para ir a comer en el restaurante El Bife, propiedad del Club Pachuca. El famoso imperio que goza de privilegios en todas sus modalidades.
En las horas subsecuentes Hidalgo era noticia nacional e internacional. Incluso, en la conferencia de López-Gatell se abordó el contenido del sobrecupo en el estadio. Para colmo, el tema se le salió de control al Club Pachuca. ¡Careció de un plan de contención!
Los hermanos Gil Marines, responsables de la difusión, fallaron en todas las vertientes. Sus dotes de indiferencia y soberbia para con medios nacionales y locales les cobró factura. Muy gravosa. La descoordinación entre las diferentes áreas de comunicación involucradas en el tema, poco lograron hacer. El daño fue ineludible.
Nadie evitó la torpeza de Armando Martínez, Presidente en turno del Club Pachuca. Ante una televisora declaró un gran yerro. Espetó con un “dejo de seguridad” que la directiva no falló. Que el boletaje se hizo conforme a lo estipulado.
Po separado, los Marines, blasfemaron aludiendo que algunos encargados de las distintas puertas de acceso dejaron pasar a los aficionados sin boleto. ¡Vaya estupidez! Dicen por ahí que los hermanos Marines ya cayeron de la gracia de algunos directivos Tuzos. Pero como se sienten bien apadrinados, pues se duda que haya mano dura al respecto. Al tiempo…
EL “RESPLANDECIENTE” SECRETARIO.- Entrados en el tema, quien evidenció su carencia de moral política fue el “flamante” Secretario de la Política Pública Estatal, José Luis Romo Cruz, quien se hizo presente en el Estadio Hidalgo.
Total, los pendientes -en favor de los hidalguenses- que esperen. En tono irónico, divulgó una foto a sus redes sociales para presumir su estampa en el evento futbolero acompañado de sus amigos. Evidenció que nada le interesó la sana distancia. Sus allegados confiesan que “el de Harvard”, anda taciturno-dolido porque no fue palomeado para llegar a San Lázaro. La “cúpula celestial” de la polaca no le perdona su apócrifa soflama. (Continuará…)