Víctor Hugo Islas Suárez

No podemos poner en duda que el uso de la tecnología a la que llamamos la Nube se ha convertido hoy en día en una pieza fundamental para la supervivencia de todo tipo de organizaciones y para garantizar la fortaleza de todo tipo de las cadenas de suministro y la continuidad de la operación de los negocios, y más aún en los escenarios que impone la pandemia actual que obliga al distanciamiento social y a que las actividades productivas se desarrollen desde casa.

Entre sus múltiples virtudes la Nube representa una herramienta que proporciona agilidad para gestionar los negocios, facilita el acceso a aplicaciones y datos, ofrece flexibilidad para realizar llamadas, enviar mensajes, establecer reuniones por video conferencias, colaborar con socios, empleados y clientes, desde cualquier lugar con conexión a Internet, usando todo tipo de dispositivo y bajo una sola plataforma.

Ahora bien, lastimosamente muchas empresas se dieron cuenta del valor de estos servicios, su necesidad justo al desencadenarse la pandemia y muchos tuvieron que reaccionar y enfrentarse a supuesto “problemas” de implementación así como al manejo de las mismas, me pareció demasiado triste que las empresas tuvieran que pasar por esto, sobre todo por el excesivo consejo que damos todos los “tecnólogos” sobre la importancia de la capacitación y la implementación de tecnologías adecuadas a cada empresa.

Quienes disponen de infraestructura de Nube tienen una importante ventaja para lograr migrar a un modelo remoto operando de manera ininterrumpida. La Nube es la plataforma más adecuada para trabajar a distancia, garantizar la productividad, desarrollar una intensa colaboración interna y externa en tiempos en que se requiere disponer de información en tiempo real para tomar decisiones cruciales con la mayor rapidez, así como dar continuidad y sustentabilidad a los negocios; asegurando la conectividad y el acceso a la información.

Desde el punto de vista financiero, la tecnología de Nube elimina la necesidad de una inversión de capital inicial, de manera que la empresa paga sólo por lo que ocupa y cuando lo necesita, con una solución que se puede ampliar a medida del crecimiento que experimente, en el instante que lo precise y así acelerar los recursos que necesita para administrar sus flujos de negocios.

De acuerdo con Gartner, en 2021 prácticamente uno de cada tres usuarios de telefonía actuará desde las alturas de esta tecnología, mientras un estudio de una compañía de manejo de bases de datos señala que hacia 2025 el 80 por ciento del flujo de trabajo y las cargas críticas de las empresas operaran desde tales altitudes.

Esto pone un dedo en la ya herida abierta, ¿qué viene? ¿Se acaba la pandemia y volvemos a lo de antes? Hay mucha gente esperando el ansiado semáforo verde para poder hacer su vida habitual y entonces, y de nuevo, a cometer los mismos errores (hasta la próxima pandemia) ¿qué no entendimos nada con esto? Debemos capacitar a los usuarios y estar listos para tener transiciones menos “dolorosas” y así hacer frente a las inclemencias, y no volver a perder tanto dinero y tiempo, pero bueno, cada empresa y sus líderes, “sabrán que hacer”.

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