Víctor Hugo Islas Suárez 

Imaginemos que estamos dentro de una cueva hace unos 70 mil años, y justo logramos cazar un mamut, para nosotros es todo un logro, comida y piel para abrigarnos, pero ¿Cómo festejarlo? ¿Cómo decirle a los demás que lo hicimos? Es más, ¿Cómo logramos comunicarnos y entendernos mientras el mamut corría y nosotros tras él? ¿Cómo es que en el mundo se hablan más de 7 mil lenguas? 

Bueno hay que dar un salto en el tiempo para poder intentar explicarlo, pero si en verdad imaginaste la escena de la caza del mamut, posiblemente ya tienes algunas respuestas, las señas, las gesticulaciones y las pinturas fueron las primeras formas de comunicación que tuvimos como especie. 

Hay evidencia de que las primeras formas de comunicación (a través de pinturas rupestres, imágenes o pictogramas, esculturas, petroglifos, etc.) aparecieron en nuestro planeta hace aproximadamente 70 mil años. Podemos hablar de una muy efectiva forma de comunicación en la prehistoria como lo eran las señales fabricadas con piedras, las cuales ayudaban a algunas civilizaciones a señalar sus territorios o a enviar mensajes de posibles amenazas para el hombre. 

Así mismo, durante el paleolítico superior el hombre comienza a dejar muestras de una forma de comunicación visual, con las pinturas rupestres, las cuales podían mostrar diversas temáticas: desde prácticas culturales y escenas de caza, hasta imágenes que podrían proveernos información de temáticas religiosas de la época hasta el primer “calendario” del que tenemos registro; ejemplos de estas primeras manifestaciones las podemos encontrar en la Cueva de Chauvet (cuyas pinturas datan del 30,000 A.C.) o en las famosas cuevas de Altamira, entre muchas otras. 

Los gestos han sido ampliamente estudiados por los académicos, y estos han aprendido (al estudiar principalmente a los simios y su comunicación a través de gestos) que estos movimientos corporales constituyen una parte importante de la interacción social, y en un momento dado pasó lo mismo con el hombre, creando una relación entre la gesticulación y el posterior desarrollo del lenguaje hablado y los idiomas. La comunicación por gestos y la capacidad de imitación contribuyó a la creación de una proto-lengua. 

Un estudio realizado en 2011 por el profesor Quentin Atkinson reveló que es probable que el origen de todos los idiomas sea el mismo: algún punto del sudoeste africano, a esto se le llama proto-lengua, o lo que es lo mismo, la lengua original o lengua madre de la que se derivarían todos los idiomas, y si te estas preguntando porque ya no conocemos esa proto-lengua o por qué hablamos de tan diferentes formas, pues básicamente esto es debido a que a lo largo de los siglos hemos visto conquistas, guerras y cambios de imperios que han obligado a la humanidad a ir modificando poco a poco el idioma que se habla en alguna población, ciudad, región o país para adaptarse a los nuevos regentes. 

Si bien seria genial vivir en un mundo en el que todos habláramos el mismo idioma, esto resulta prácticamente imposible, los científicos aseguran que es imposible que el mundo quede dominado por un solo idioma. Esto debido a que el idioma forma parte de la identidad de cada país. 

Al igual que las leyes o las costumbres, el idioma ha surgido a la par con cada cultura en el globo, y ha configurado su estilo de vida y su forma de ver el mundo. Por tanto, sería muy difícil para un latinoamericano, cuyo lenguaje es naturalmente jocoso y visceral, adaptarse a un idioma como el japonés o el coreano, en el que no existen muchas formas verbales de expresar afecto, y, además, ¿Cuál sería el idioma adecuado para todo un planeta? Seguramente la simple propuesta causaría una enorme controversia.