Víctor Hugo Islas Suárez 

Núremberg, es una ciudad del norte de Baviera en Alemania, posiblemente nunca lo habías escuchado nombrar, y más posible aún es que no sepas la historia de ese lugar, si bien no pretendo hacer la biografía de Núremberg, me concentrare en dos hechos históricos, uno lamentable y el otro, pues, digamos que cada quien debe formar su propio juicio. 

El 15 de septiembre de 1935 se dictaron las Leyes de Núremberg una serie de leyes de carácter racista y antisemita en la Alemania nazi adoptadas por unanimidad durante el séptimo congreso anual del NSDAP Reichsparteitag (partido nazi) celebrado en la ciudad de Núremberg. Las leyes de Núremberg fueron redactadas por el jurista y político Wilhelm Frick en su cargo de ministro de Interior del Reich (1933-1943), bajo la anuencia de Adolf Hitler y Julius Streicher como coautor. Frick era un reconocido antisemita y redactó estas leyes que impedían que el colectivo judío se relacionara racialmente con el pueblo alemán.​ Estas leyes raciales fueron el comienzo de la discriminación y persecución del colectivo judío en Alemania, son tan atroces que no las mencionare, pero si conocemos un poco de historia imaginaremos fácilmente de que trataban. 

Esta misma ciudad recibió en sus tribunales 10 años después del 20 de noviembre de 1945 a octubre de 1946 lo que se conoció de manera mundial cómo los juicios de Núremberg, fueron un conjunto de procesos judiciales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich Alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en mayo de 1945. 

Dichos juicios dieron las Normas éticas sobre experimentación en seres humanos (entre otras muchas cosas y muchas de ellas cuestionables), este texto tiene el mérito de ser el primer documento que planteó explícitamente la obligación de solicitar el consentimiento Informado, y la expresión de la autonomía del paciente, sus recomendaciones son las siguientes:  

I. Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano.  

II. El experimento debe ser útil para el bien de la sociedad, irremplazable por otros medios de estudio y de la naturaleza que excluya el azar.  

III. Basados en los resultados de la experimentación animal y del conocimiento de la historia natural de la enfermedad o de otros problemas en estudio, el experimento debe ser diseñado de tal manera que los resultados esperados justifiquen su desarrollo.  

IV. El experimento debe ser ejecutado de tal manera que evite todo sufrimiento físico, mental y daño innecesario.  

V. Ningún experimento debe ser ejecutado cuando existan razones a priori para creer que pueda ocurrir la muerte o un daño grave, excepto, quizás en aquellos experimentos en los cuales los médicos experimentadores sirven como sujetos de investigación.  

VI. El grado de riesgo a tomar nunca debe exceder el nivel determinado por la importancia humanitaria del problema que pueda ser resuelto por el experimento.  

VII. Deben hacerse preparaciones cuidadosas y establecer adecuadas condiciones para proteger al sujeto experimental contra cualquier remota posibilidad de daño, incapacidad y muerte.  

VIII. El experimento debe ser conducido solamente por personas científicamente calificadas. Debe requerirse el más alto grado de destreza y cuidado a través de todas las etapas del experimento, a todos aquellos que ejecutan o colaboran en dicho experimento.  

IX. Durante el curso del experimento, el sujeto humano debe tener libertad para poner fin al experimento si ha alcanzado el estado físico y mental en el cual parece a él imposible continuarlo. 

Y ¿a que viene todo esto? Pues a que muchas personas en el mundo han mencionado en el proceso de vacunación mundial que se está desarrollando en este momento, violan ese tratado.