Aleinad Mina
Desde la antigüedad la poesía no se presenta acotada a la ficción, sino que se vincula con diversas dimensiones humanas. Su lenguaje es una apuesta más por el delirio que por la razón, lo cual hace que la poesía sea casi siempre un desacuerdo con lo cotidiano, con las normas sociales, con el estándar de la vida; sin embargo, también la poesía es una actitud existencial, que lleva consigo una línea ética. El siglo XIX nos muestra -en sus poetas más representativos- el vínculo que hay entre la ética y la estética, pues es claro que su legado dibuja cómo sus obras nos presentan distintos ejemplares morales. De modo que las obras literarias nos aportan referencias morales, todas estas relativas a los ideales de cada poeta.
Thomas Carlyle en su libro ¨El culto de los héroes y lo heroico en la historia¨, plantea cómo sería un mundo inspirado por un modelo de hombre heroico. Carley sostiene que el hombre heroico porta valores morales puesto que tiene una función fundamental en la sociedad. Se plantea la idea de que los héroes que han aparecido a lo largo de la historia comparten los mismos valores, pero toman distintas formas a partir de su contexto histórico. La finalidad del héroe es que el hombre reconozca que su alma se rige por una ley moral superior a la del común de las personas. Carley mira que la presencia del poeta participa de un secreto que será revelado, el poeta es profeta del mundo, idea que retoma del romanticismo.
En la poesía romántica el poeta es un acceso a la realidad última que desoculta una verdad entrañada detrás de lo inmediato. El poeta se convierte en un hombre heroico por su capacidad de entender la armonía del mundo, que le permite ser un modelo de verdad para la sociedad a partir del predicamento de sí mismo. La presencia del poeta heroico de Carley es un acceso a esas verdades ocultas, lo cual implica una postura de cognitivismo estético ya que sólo la revelación poética daría cuenta de esa realidad que de otro modo estaríamos limitados por nuestra percepción.
El pensador Waldo Emerson fue posterior a Carley que al igual que él, se inspira en los poetas malditos. La idea del hombre en Emerson ya no implica ser líder de masas, sino debe de encontrar una representación que permita poder comparar su modo de vida con el de los hombres representativos. El hombre tiene una voluntad intrínseca que relaciona el hombre con la naturaleza y debe volver a ésta para llegar a su esencia ya que está corrompida por la civilización. La poesía de Emerson puede colaborar con la producción de nuevos individuos, puesto que la poesía inspira al alma, aunque no tiene necesariamente una condición moral, es decir, no busca modelar valores morales determinados. Así la poesía nos muestra que el hombre es mejor si llega a su potencia de ser, si posee autosuficiencia, independencia y confianza en sí mismo. Desde esta visión individualista y auténtica del hombre, el filósofo Ortiz Millán señala que tiene esta idea tiene una fuerte influencia sobre la imagen del ultrahombre de Nietzsche.
Por otro lado, Nietzsche en Así habló Zaratustra no asume que la función poética tiene que dar alguna verdad absoluta y constructora de valores. Nietzsche parte de la soledad del individuo tan necesaria para ir adquiriendo sus propios valores, en la medida en que el individuo cultiva sus propias experiencias, los valores, prácticas y hábitos son auténticos según cada experiencia humana. No hay un valor absoluto, ni se anhela ser un héroe, sino que su ejemplar moral, el ultrahombre es relativo a la propia experiencia, así nos comparte una visión que se opone al igualitarismo y a la democracia. En contrapunto con las ideas nietzscheanas está la visión del poeta Walt Whitman, numerosos ejemplos nos muestran cómo la poesía tiene un sentido moral, así para Whitman el poeta es líder en tanto que su poesía proclama individuos libres.
Numerosos ejemplos literarios presentan que el héroe, el individuo o el sabio causan una admiración y una ejemplaridad en el sujeto tal que se convierten en modelos morales de nuestros juicios y prácticas éticas. Según nuestras inclinaciones estéticas o cuestiones de gustos podemos ver cómo hay una influencia ética en aquellas prácticas artísticas que nos mueven o nos inspiran, incluso cuando aparentemente se rechaza el vínculo entre el ámbito estético y moral. Lo interesante es que cada aporte literario tiene valores tan diversos, incluso valores tan opuestos como lo es la perspectiva de Nietzsche frente a Whitman. Para el doctor Ortiz Millán, la admiración puede estar basada en creencias falsas y por ello debe haber investigación sobre nuestros sesgos de lo que se considera un modelo ejemplar; queda pues pensar en torno a cuáles son las consecuencias reales que pueden tener nuestras cuestiones de gusto.
















