Víctor Hugo Islas Suárez

Hace 6 mil años no habían refrigeradores, no existía la posibilidad de acceder al hielo de forma sencilla, y aun así, se tomaba cerveza, sin embargo, como es de suponer no se tomaba fría, cuando a uno le preguntan sobre cuál cree que fue el invento más importante de la humanidad, rápidamente aparecen como respuestas en nuestra cabeza: el fuego, la rueda, la imprenta, la bombilla, la televisión, Internet, pero seguro que a nadie o a muy pocas personas se les ocurriría proponer como uno de los inventos más importantes de la humanidad a la cerveza.

Hace miles de años el humano era un nómada que se dedicaba a la cacería y la recolección, no fue hasta la revolución agrícola que se volvió sedentario. ¿Y qué fue lo que impulsó dicha revolución? Sí, adivinaste, obvio la cerveza (entre otras cosas), originalmente se creía que ésta había sido utilizada para crear pan, pero restos arqueológicos demuestran rastros de cerveza en tarros de barro 3 mil años antes de que el hombre empezara a elaborar pan, de esta manera se cree que la invención de la cerveza fue accidental, el resultado de la recolección de cebada y el efecto de la lluvia y sol provocando la fermentación, pero una vez que la probaron no hubo vuelta atrás, la necesidad de cultivarla surgió rápidamente y con ello se daría paso a técnicas agrícolas como el arado, la rueda y hasta los sistemas de riego.

También se cree que impulso al desarrollo de las matemáticas, obvio había que tener un control para la distribución, la cuenta de los granos etc, como prueba de ello existen tablillas de arcilla con más de 160 grabados diferentes para describir la cerveza del antiguo sistema de escritura cuneiforme (Mesopotamia) en el cual el símbolo para denominar la palabra “cerveza” aparece múltiples veces.

Fue parte de la religión, la así llamada oda a Ninkasi, la diosa mesopotámica de la cerveza, fue escrita en 1.800 a.C. Se trata de la primera receta de la cerveza que se conoce, el elemento crucial de esta cerveza Ninkasi es la adición de piedras calientes, casi incandescentes, una diosa dedicada a la cerveza, que se traduce “Señora que llena la boca”. Esta diosa era a quienes le agradecían la elaboración de la cerveza y el alcohol; y se decía que había nacido de “agua dulce y brillante” como el dorado elixir, también los griegos dedicaron a un dios, Dionisio fue el dios de la cerveza, los romanos y los vikingos hicieron lo propio con Baco y Byggvir.

En la Edad Media el agua era prácticamente intomable ya que se encontraba llena de desechos fecales y otras bacterias que llegaron a matar a miles de personas, sin embargo, el proceso de elaboración de la cerveza requería que ésta se hirviera para concentrar el sabor, lo que ha demostrado mata una gran cantidad de bacterias en el agua. Así, ignorando que era la ebullición lo que hacía potable el agua y no la cerveza en sí, la bebida se convirtió en la forma más segura de hidratarse, siendo consumida incluso por niños, se calcula que en el siglo XVI se consumían unos 300 litros de cerveza por año por persona.

El grupo que tenía su control eran los monjes, la Iglesia no sólo sobrevivió gracias a la cerveza, sino que se enriqueció con ella, eran maestros cerveceros y la cerveza era un regalo de Dios.

La gente iba a la iglesia porque sabían que a la salida les esperaba una cerveza (hablando de doble moral) pero ni siquiera la Iglesia pudo monopolizar la bebida para siempre, una nueva generación se sintió atraída por la cerveza: eran empresarios. Se hicieron con la cerveza y en el proceso transformaron Europa.

Y lo demás es otra historia, es interesante el saber como es que paso de una bebida tibia (al tiempo) a una bebida fría.