Jesús Corona Osornio

Para la Presidencia de la República solo existe una visión del país, y ese México mágico, poderoso, moralmente reconstruido, y honesto es el México de AMLO.

Quienes disentimos, o ante la cruel realidad no coincidimos con el ciudadano López somos tachados de “traidores a la patria” nada más grave que un señalamiento de tal envergadura. En lo que parece ser ya una locura, el señor de las mañaneras otorga de su abuso de poder cada día, certificados de moralidad, sea en la figura de un “yo confío en él” o en la otra, “es una persona decente, honesta” como si eso fuese suficiente para que quién recibe el manto protector redima sus pecados de deshonestidad, fraudes o corrupción si los tuviera.

El señor López condena a los opositores y sin son de la prensa se esmera en atacar sin piedad, para el, nadie puede ni debe estar fuera de la realidad que solo esta en su mente.

El escándalo de la Casa Gris que involucró a su hijo José Ramón ha sido el detonante de una irritabilidad que ha provocado en el presidente, una pérdida del control de sus emociones y lo ha tornado cada vez más en un ente pendenciero, sin límites.

El verdadero rostro de López, autócrata y con tintes dictatoriales esta ya muy en la superficie de piel.

En sus sueños de convertirse en el líder que guie los destinos no solo de nuestro país, más lejos aún, en dirigir los destinos de toda la América Latina, ya no tiene empacho en llamar a los eurodiputados, borregos, desinformados.

En México se gesta una nueva ofensiva en contra de los medios a través del Sistema de Administración Tributaria, para presionar e imponer condiciones, poco a poco veremos caer a conductores críticos, o recibir en sus espacios a personajes de la 4T, cuya función será la de refutar in situ aquello que les afecte según sus criterios.

Poco a poco México será un país de una sola voz, de una sola mirada, será la voz y la mirada de López Obrador, no quiere pluralidad, ni criticas, nada disonante, nada que lo enturbie, aquellos que osen molestarlo, serán perseguidos por las autoridades fiscales, serán linchados en la picota de las mañaneras. Y vendrá un alud de demandas de tipo civil, en contra de comunicadores, reporteros y medios, los pretextos, cualquier cosa que parezca violencia de género, daño moral, y un sinfín de cosas más.

La censura llegó para quedarse.

De la Justicia, las trampas de su impartición

Alejandra Cuevas, Rosario Robles, son nombres bien conocidos dentro y fuera del país y tienen en común el nombre del fiscal Gertz Manero, actor de lo que en nuestro país llamamos influyentismo. Protegido por el presidente, en lo que pomposamente llaman separación de poderes, Alejandro Gertz es más un soldado de López que un fiscal, obedece de inmediato los dictados que desde el púlpito mañanero le encomiendan.

La maestra Robles, acusada del delito de omisión en el desempeño de su encargo, ha sido severamente tratada cual, si fuese una peligrosa delincuente, no soy autoridad para decidir de culpabilidades o no, menciono que tiene derecho a llevar su proceso en libertad, hasta hoy injustamente no ha sido dictada sentencia alguna. Me preocupa la salud física de Rosario, no merece ese trato, Robles Berlanga mujer brillante y siempre preocupada por las causas sociales, víctima de la mala procuración de justicia.

Alejandra Cuevas merece un juicio justo que no tendrá debido a las desviaciones que ha tenido el fiscal para presionar jueces. Lamentable que una señora de setenta años esta prisionera solo por las complicidades, atropellos e influencia del poderoso fiscal Gertz Manero.

Hasta la próxima.