Fragon

El servidor público se entiende: nombramiento de autoridad competente, para ocupar grados superiores de la estructura orgánica y para asumir funciones de representatividad, iniciativa, decisión y mando. Incluso, algunos ciudadanos perciben que son eruditos. Apegados casi a la perfección.

Pero no. Son humanos y cometen yerros de trascendencia fuera de sus funciones. Así pasó en el sexenio del actual gobierno de Hidalgo y que dos hombres, de la confianza de Omar Fayad, fueron blanco de escándalo. Propiciado por ellos mismos. Involuntaria o voluntariamente.

El primero, fue el caso de José Olaf Hernández Sánchez, quien fuera titular de la Secretaría de Cultura. El 1 de marzo de este 2022, se cumplirá un año en que el funcionario se separó de su cargo tras viralizarse un video de una fiesta en oficinas de gobierno.

En la grabación, apareció Olaf Hernández con cinco de sus subalternos quienes se intuye que consumían bebidas alcohólicas a la par de la música de Dana Paola y, tras el copeo, generaron destrozos de mobiliario.

Se insistía que ese video no era vigente. Pero se difundió. Inicialmente, a través del portal Emmanuel Ameth Noticias. La reseña trascendió en la prensa nacional. A tal grado que, grupos de la sociedad civil y un sector de la comunidad artística, presionaron al gobierno estatal a través de redes sociales. Al final, Olaf Hernández jamás regresó a la Secretaría de Cultura.

El segundo caso. Lunes 7 de marzo, 2022. En el ocaso de la noche, Rodrigo León Cerón, director de la Policía Industrial Bancaria, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), tuvo un incidente vial.

El ex vecino de San Antonio El Desmonte, conducía un vehículo oficial en estado -aparentemente etílico- lo que generó que impactara a una motoneta y que, posteriormente, según testigos, al pretender escapar del hecho se impactó contra un camión de transporte público.

El portal Quadratín Hidalgo fue de los primeros en publicar la noticia que trascendió rápidamente en redes sociales. En 48 horas, el mismo mandatario Fayad Meneses, ordenó su cese.  Incluso, creció la especulación que gente cercana a Rodrigo León, suplicó que se evitara su difusión.

En ambos casos, la prensa local fue señalada –por los ex funcionarios- de sensacionalista. De ponerle candela en los temas. Respetable la apreciación. Sin embargo, la realidad es diferente. Los medios de comunicación hacen su trabajo en sus respectivas trincheras. No esquivemos la atención del “trabajo” en las áreas de comunicación social. Los funcionarios y políticos se conforman con los “contratos publicitarios”. Así no señores.

Hay que enumerar las ocasiones en que el servidor público se sienta a desayunar o comer con los reporteros y fotógrafos. El apapacho hacia los que escribimos debe ser una tarea tangible y constante.

Además, prevalece el menosprecio hacia ciertos medios y el privilegio para otros, solapados y emanados por los mismos nefastos “jefes de prensa”. ¡La distinción en su apogeo! No bastan los contratos publicitarios y los boletines. Las relaciones públicas en general son el común denominador. Ahí la respuesta. Ahí, las consecuencias…