Jesús Corona Osornio 

Hoy por hoy, la ruta trazada por el actual régimen hacia la democracia, en un contrasentido, lejos de avanzar, retrocedemos a los tiempos del control total del Estado de los órganos electorales, de la degradación de las libertades democráticas so pretexto de una austeridad ideologizada y manipuladora. 

Para el gobierno del presidente López la democracia solo tiene una interpretación, la suya propia, para él la vida democrática es aquella en la que no cabe la pluralidad ni el pensamiento diferente, o es la obediencia ciega, el acatamiento absoluto de sus dictados o no es democracia. 

Las oposiciones en México son un estorbo, herencia maldita del periodo neoliberal, una incomodidad. 

En su empeño por imponer su ideología a desaparecido toda capacidad de autonomía en las instituciones que construimos a lo largo de los años, y que servían como contrapesos al Ejecutivo, diques que evitaban los abusos desde el poder casi omnímodo de los presidentes, eran garantes para que las normas no fueran rebasadas, lamentablemente, la furia con que los morenistas por instrucciones de su líder han acometido para romper con esos acuerdos, solo han servido para incrementar el poder y control casi absoluto del presidente y su sequito de seguidores que no servidores públicos. 

Desde las Cámaras la ira de los diputados y senadores de Morena y satélites que los acompañan han impedido el dialogo y la concertación como vías para el entendimiento.  

Funcionarios del gabinete y no pocos gobernadores de la 4T, han violado leyes, a la propia Constitución, han roto todo acuerdo de civilidad con tal de que se haga la voluntad, ominosa y caprichosa de quien juro guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes que de ella emanen, de nada ha servido, la Ley solo tiene un camino el que imponga López. 

La iniciativa que el Ejecutivo enviara a la HCD, en materia electoral, es una trampa que pretende, al proponer la desaparición de los plurinominales tanto en senadores como en diputados, confiados en la mayoría que tiene Morena, es acorralar a los partidos PRI, PAN y que para el PRD sería la extinción.  

Es un despropósito, así lo creo, que la ciudadanía elija a los consejeros electorales y a los magistrados del Tribunal Electoral, puro rollo ideológico, es querer imponer de manera soterrada la dictadura. 

Lo impactante es que desde las oposiciones hacen muy poco o nada para responder de manera conjunta, no trazan una ruta, una acción para hacer notar que este es un país plural, diverso y democrático. 

La andanada de López para desaparecer cualquier vestigio del pasado es tan brutal, que ya se propones aumentar una hora las mañaneras, ese gasto impertinente para que su ego y sus ocurrencias adquieran rango de penetración de su proyecto ideológico, porque todo, absolutamente todo en este sexenio, es ideológico, algo que las oposiciones no han sabido responder o no han querido responder. 

La democracia en México es un modelo perfectible, caro, sí, pero todo es posible de modificarse, no desaparecer para luego sustituirlo con alguna ocurrencia, por lo regular destinadas al fracaso. 

México requiere que sus oposiciones planten cara a los fracasos y desgobierno que, durante el mandato de AMLO, hemos padecido en México, esta es la hora de los ciudadanos, es la última oportunidad, de no hacerlo, habremos perdido la vida democrática, esta es la hora de las definiciones. La hora de México. 

Hasta la próxima.