Estimados lectores: ¿Alguna vez han pensado que pasaría si la humanidad desapareciera? Esta pregunta pudiera parecer ociosa, pero no lo es dado que dicha preocupación ha perdurado durante varios siglos en los seres humanos. Aun cuando no tengamos la garantía de existir, ha subsistido un sentimiento común de querer preservar la historia y también facilitar las cosas a una eventual nueva humanidad. Desde el arca de Noé en la biblia, las cápsulas del tiempo de las culturas prehispánicas y modernas, hasta la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, conocida también como la Bóveda del fin del mundo, que almacena más de un millón de semillas de todo el planeta, de las cuales México aporta una de cada seis, llevamos miles de años trabajando como especie para que el silencio y el olvido no nos sometan, para que todo el conocimiento que hemos generado no se derrumbe como la Torre de Babel.
En el mundo actual, globalizado e hiperconectado por el internet, pareciera que los datos flotan en las nubes informáticas y la propia red, pero lo que es de todos es de nadie, así que en cualquier momento podría desaparecer por un problema técnico o por los cibercriminales. En los últimos años, se ha dado el robo de información confidencial de los sistemas informáticos gubernamentales y de empresas globales, por lo que la única manera de preservar estos conocimientos de una manera segura, sin que se puedan alterar o modificar, es guardándolos en el Archivo Mundial del Ártico, que es una bóveda de almacenamiento de datos resistente a armas nucleares y explosiones de energía electromagnética. La información se preserva sin conexión a internet en carretes de películas fotosensibles de 35 mm y la vida útil de los mismos es de quinientos a dos mil años. Mientas que la funcionalidad de los discos duros comerciales y las SSD no llega a los cien años, de acuerdo a sus fabricantes.
La bóveda resguarda de manera digital documentos invaluables para la humanidad, obras de arte y programas computacionales con sus respectivos manuales ante una eventual catástrofe, algunos de ellos son: la pintura «El grito» de Edvard Munch, «La Comedia» de Dante Alighieri y el «GitHub», que es la principal fuente mundial de herramientas de software y repositorios, utilizado por millones de desarrolladores y organizaciones. De México conserva el Acta de Independencia; todas las constituciones desde 1814 hasta 1917; los modelos originales de la bandera, el escudo y la partitura del Himno Nacional; una serie de códices realizados durante y después de la conquista española, y más de 300 documentos que han sido catalogados y registrados ante el Programa Memoria del Mundo de la Unesco.
En los últimos meses, hemos visto cómo los intereses económicos han pervertido el sentido de libertad que prevalecía en el ciberespacio. Cada día son más las empresas o grupos que piden, mediante demandas, se borre su información del Internet Archive, la mayor colección de páginas web archivadas del mundo. Además, vivimos en la era de la posverdad en la que las mentiras son aceptadas como verdades. La IA abre paso a todo tipo distorsiones y la suplantación de información se ha vuelto una acción cotidiana. El universo digital dejó la gratuidad para dar paso a un modelo de negocio basado en suscripciones de pago. Aquel anhelo de estar conectados, creando y compartiendo conocimiento dio paso a una sociedad enajenada, consumista y cada vez más autodestructiva. ¿Será que en poco tiempo acabaremos con el arca de Noé informática?













