Para Miguel Ángel Rocha Valencia
Enrique Escobedo
Mortinato es una expresión de origen médico que se refiere a la muerte fetal durante el embarazo. En las ciencias sociales hemos acuñado el término a fin de manifestar que hay proyectos y programas gubernamentales que antes de su conclusión ya demostraron su inutilidad y fracaso. Tal es el caso de aeropuerto Felipe Ángeles, el tren Maya o la refinería de Dos Bocas. Se trata de proyectos que tiene un futuro de cuestionable vida útil o perdurabilidad.
Podría argumentarse que el aeropuerto Felipe Ángeles tendrá un mayor uso debido al exceso de vuelos que la sociedad moderna exige y que nuestra economía requiere y, efectivamente, tarde o temprano será un puerto aéreo con mayores rutinas a las que hoy tiene. Pero no será la solución que México requiera y tendremos que construir en el mediano plazo otra terminal aérea que sea de nivel internacional como el que se había diseñado en Texcoco.
Empero el asunto va más allá de las obras de infraestructura. Los programas sociales asistencialistas también son mortinatos debido a que son paliativos de solución inmediata, pero no son el procedimiento por seguir a largo plazo. Ya organismos internacionales prestigiados han demostrado una y otra vez que la solución a la pobreza está, en gran medida, en las oportunidades de educación, salud, alimentación y trabajo.
Que quede claro, estoy de acuerdo que ante la premura de combatir la hambruna lo fundamental es una política inmediata nutricional y balanceada de alimentación. Pero eso no es suficiente. Quedarse estancados en el subsidio de alimentos no es la solución. De ahí la metáfora atribuida a Confucio de enseñar a pescar al hambriento es el camino.
Pero la actual gestión está decidida a mantener a un gran segmento de la población en la pobreza y arrimarles tarjetas del banco de Bienestar a fin de utilizar a ese grupo en calidad de reserva electoral. Es una política populista eficaz para los fines de Morena, pues es clara la intención transexenal del presidente López Obrador de mantenerse en el poder sea como sea. Pero es criticable en términos desarrollistas, ya que es una estrategia de mantener la indigencia y levantar el estandarte demagógico de que los pobres son primero.
La denominada Cuarta Transformación, que sigue sin definirse, es algo más cercano a un eslogan de campaña que a un proyecto de gobierno. Es un lema publicitario atractivo para muchos y una interrogante para otros. Lo cual parece ser parte del éxito de hablar de la Cuatro T. Léase, es tan amorfo el concepto que ahora las corcholatas presidenciables saben perfectamente que de lo que se trata es hablar de el continuismo y eso también será otro mortinato.
El presidente López Obrador insiste en eternizar sus obras de infraestructura, en perpetuar sus políticas asistencialistas y en el continuismo dócil de su sucesor o sucesora. Se trata de algo en lo que él cree, pero desde mi punto de vista esas creencias son mortinatos.















