·         Juan Gabriel dejó tras de sí un legado artístico que trasciende generaciones

La Redacción

El 28 de agosto de 2016 la música mexicana perdió a uno de sus más grandes íconos: Juan Gabriel. Su fallecimiento, ocurrido en Santa Mónica, California, a los 66 años, conmocionó no solo a México, sino al mundo entero. El llamado Divo de Juárez dejó tras de sí un legado artístico que trasciende generaciones, con más de 1,800 canciones registradas y una trayectoria marcada por la sensibilidad, la pasión y la entrega al público.

Su muerte representó mucho más que la partida de un cantante popular. Para millones de personas, Juan Gabriel era la voz de las emociones cotidianas: el amor, el desamor, la esperanza y la resiliencia. Desde “Querida” hasta “Amor eterno”, sus composiciones se convirtieron en himnos familiares y sociales, capaces de acompañar tanto las celebraciones como los duelos.

El impacto de su partida fue inmediato: multitudes se congregaron en la Plaza de Garibaldi, en Ciudad Juárez y en Bellas Artes, donde sus restos fueron homenajeados con honores culturales pocas veces concedidos a un artista popular. Con ello quedó claro que Juan Gabriel no solo era un intérprete y compositor, sino un símbolo de identidad nacional.

A casi una década de su muerte, la figura de Juan Gabriel permanece viva en la memoria colectiva. Su música sigue sonando en radios, conciertos, fiestas y homenajes, recordándonos que los verdaderos artistas nunca mueren: se transforman en patrimonio cultural.

Un testigo de la grandeza de JuanGa

“Juan Gabriel no era amigo del presidente Salinas de Gortari, pero si era amigo de su esposa la señora Cecilia Occelli, ella lo iba a ver a los palenques cuando estaban en la campaña, gracias a esa amistad viene Juan Gabriel a Bellas Artes”, señalo Don Gavó.

El corista de Juan Gabriel indicó que fue Enrique Patrón quien lo invitó a participar con Juan Gabriel, además señaló que Patrón de Rueda es la batuta más importante para dirigir y cuidar voces a nivel mundial.

“El me dijo que lo ayudará a elaborar la lista de voces, necesito 19 voces, me dijo, yo respondí no Enrique son 18, no pueden ser nones, y me comentó que mi voz era la primera, ahí empecé a trabajar con Juan Gabriel”, destacó.

Agregó que fueron cuatro conciertos en Bellas Artes, se agotaron los boletos antes de las primeras horas, el tercer piso que esta muy inclinado el veía y pensaba que alguien se iba a caer, porque los puso desde el primer momento a bailar, cantar y emocionarse.

“Juan Gabriel movía las masas como nadie, es alguien que desarrollo desde su infancia que aprendió a desarrollar la empatía con otras personas, una ocasión estábamos cantando en Mexicali, y esta cantando amor eterno y tenía a la gente llorando, da la vuelta y la gente de llorar a brincar y bailar”, aseguró el músico.

El trabajo de Don Gavó fue corista, una de las veinte voces que acompañaron a Juan Gabriel en Bellas Artes.