Aleinad Mina

 Los nombres protagónicos de la historia han dejado huella a través de su singularidad en el pensamiento, el arte, la creación, o la contundencia de su vida que marca un antes y un después en el camino por el que continúa la humanidad. Pero muchos nombres de mujeres han sido ensombrecidos, aún cuando han desarrollado grandes aportes, la sociedad hasta el siglo pasado, no ha permitido reconocer su trabajo. Hoy hay una gran labor de recuperar el trabajo de muchas mujeres en distintos ámbitos, que han hecho una gran contribución y han estado arraigadas a la sombra.

Una de ellas es Alice Guy Blaché, la mujer que introduce la narrativa al celuloide, creando la primera película de ficción llamada El hada de los repollos, volviéndose la creadora del cine. Más aún también fue pionera en los efectos especiales, la ciencia ficción fílmica, el lenguaje cinematográfico (planos, iluminación, attrezzo, montaje, caracterización) y fundadora de lo que más tarde se ha considerado la profesión de productor o productor ejecutivo. Desgraciadamente la historia del cine borró su nombre, al grado en que atribuyeron el nombre de sus películas a personas anónimas. Y si pensamos en el origen del cine pensamos como referencia en Auguste y Louis Lumière.

Otra mujer interesante es Elsa von Freytag-Loringhoven, también conocida como la baronesa Dadá, de quien se dice fue la creadora de la vanguardia del dadaísmo, y al que el grupo de los dadaístas tomaron sus ideas a manos llenas atribuyéndose para sí la creación de algunas obras. La fuente (1917) de Marcel Duchamp, una obra que fue un parteaguas en la historia del arte, haciendo surgir el arte conceptual, se le atribuye la idea a la baronesa Dadá, quien en cartas le dice a Duchamp haciéndose llamar Richard Mutt, le había enviado una escultura que era un urinario. Tan importante fue esta mujer porque la idea del urinario hizo que la concepción de lo que es arte cambiara hasta nuestros días, y es lamentable que su nombre no sea mencionado en los libros de la historia del arte.

La mayoría de las personas cuando escuchan el género musical rock and roll posiblemente no refieran a su creación a una mujer, sin embargo, fue Sister Rosetta Tharpe la creadora de tal género musical. Mujer afroamericana, devota que en la iglesia hacía vibrar su guitarra de manera sobresaliente, siendo influencia directa para músicos como Elvis Presley o Johnny Cash. El problema de Rosetta es que a principios de los años 90 intentar tocar fuera de la iglesia, o tener una inclinación lésbica, era intolerable por la sociedad. Y su nombre fue borrado de la historia musical.  

Muchos son los nombres de las grandes mujeres, que su trabajo ha sido marginando del reconocimiento, hoy se rescatan los aportes que han hecho y se reconstruye la historia que ha sido excluyente. La tachadura histórica de sus nombres, nos demuestra que aún como sociedad hay mucho que trabajar. Principalmente nos compromete a hacer una relectura de la historia para que nos permita entender y confrontar los retos a los que nos enfrentamos en el presente.

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