Aleinad Mina 

Mafalda la niña curiosa, graciosa, que odia la sopa y se preocupa por la paz mundial representó una crítica que enmarcaba a la sociedad media de Argentina, pero sobretodo este personaje tiene una gran significación social, política y subjetiva, pues es la contestación generacional que se formó en los años sesenta, como menciona Isabella Cosse. Quino era un gran observador de la realidad y supo construir una reflexión filosófica en torno a las coyunturas sociopolíticas, con gran estilo y humor ilustró puntos cruciales del feminismo de los sesentas. 

El pasado 29 de septiembre cumplió 56 años la primera publicación de Mafalda en la revista Primera Plana de Argentina, una tira de humor de Joaquín Salvador Lavado -Quino-, un reconocido humorista en aquel momento. Mafalda se quedó entre nosotros, trascendió las fronteras del tiempo y del lenguaje. Ha sido traducida a más de 30 idiomas por promover los ideales sociales de paz social y por el encanto de esa niñita que con tanta gracia pone en jaque el contexto político y social. Mafalda perdura en la conciencia de todo aquel que se implica en los dilemas de la injusticia social. 

Mafalda aparece por primera vez en primera plana, la centralidad de esta tira era un personaje infantil. En la primera publicación la niña interrogaba a su padre sobre su bondad -“¿vos sos un buen papá?”- el hombre, de 37 años, responde que cree que sí, pero que quizá hay otro papá más bueno que él, -“Lo suponía”- dice, enojada, Mafalda. Una niña cuestionando a la autoridad, además con malas palabras y actitudes impropias para el rol femenino, alejadas de la dulzura y la inocencia de un rol, Mafalda desde su primera aparición es una niña que toca cuestiones de género.  

Quino en diversas ocasiones manifiesta la perspectiva de género que acompañan sus ilustraciones, menciona que “Siempre he acompañado las causas de derechos humanos en general, y la de los derechos de las mujeres en particular, a quienes les deseo suerte en sus reivindicaciones”. Además, los años sesenta organizaron la segunda ola del feminismo. Fue la crítica al modelo androcéntrico que impone ciertos roles que tienen que cumplir las mujeres y las reivindicaciones se centraban en la desigualdad de la sexualidad, la familia, el trabajo y el derecho al aborto. 

Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre, menciona Mafalda. En el mismo personaje Quino construye una niña que asume actitudes varoniles que no eran atribuidas socialmente a las niñas como decir malas palabras, actitudes de disgusto, malicia y picardía de una niña intelectualizada, socialmente estos atributos eran asumidos por los hombres. El rol de las mujeres era ser amas de casa, buenas esposas, encargarse de los quehaceres domésticos, ser las mejores madres, esperar a que el marido le resolviera todo. En una historieta Mafalda disgustada piensa: “claro… lo malo es que la mujer en vez de jugar un papel, ha jugado un trapo en la historia de la humanidad.” 

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