Luis Mena Pantoja 

Cuahilama es un sitio arqueológico ubicado en la zona cerril de Xochimilco, que limita con Tláhuac, entre los pueblos de Santa Cruz Acalpixca, San Gregorio Atlapulco y San Bartolomé Xicomulco, que en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). 

Aunque es poco conocida por la población de la Ciudad de México, la zona de Cuahilama y Piedra Larga es un verdadero tesoro arqueológico, caracterizado por la existencia de importantes manifestaciones gráfico-rupestres, asociadas a estructuras arquitectónicas prehispánicas que datan de los años 1200 a 1521. 

En el cerro de Cuahilama -que significa Vieja del Bosque- se han ubicado 14 estructuras arqueológicas, 16 manifestaciones gráfico-rupestres (grabados pétreos y bajorrelieves) y cuatro zonas con terrazas de tipo arqueológico, que en la época prehispánica permitían la contención del suelo y controlaban el acceso a la cima del cerro. 

En videoconferencia, el arqueólogo Juan Carlos Campos Varela explicó que dentro de las piedras labradas que actualmente se pueden observar en Cuahilama están las llamadas Piedra mapa, Maqueta 1, Ocelotl o Jaguar, Teocalli o templo, Cipactli o Lagarto, Pie torcido, El perro, La mariposa y la flor Huacalxóchitl, todas las cuales manifiestan la cosmovisión e identidad xochimilca. 

En este sitio también se descubrieron las piedras labradas denominadas Cocoxóchitl y Yoloxóchitl (La flor de la dalia y la flor del corazón), las cuales ya fueron retiradas del sitio y resguardadas en el Museo Arqueológico de Xochimilco. 

Durante la conferencia virtual ‘Cuahilama, herencia arqueológica de la Ciudad de México’, el arqueólogo Campos Varela resaltó la importancia que las flores tenían en las culturas prehispánicas de Mesoamérica, ya que se utilizaban como ofrendas a los dioses y medio de comunicación con ellos (a través de los hongos alucinógenos), y recordó que Xochimilco significa ‘El lugar de las flores’. 

El investigador relató que, en 1894, Nicolás Islas y Bustamante, quien fuera jefe del Departamento del Distrito Federal, tomó las primeras fotografías de los petrograbados que se ubican en este lugar, y fue quien dio a conocer las imágenes. 

Juan Carlos Campos reconoció que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en colaboración con la alcaldía Xochimilco y el gobierno de la Ciudad de México, ha efectuado diversos trabajos para la recuperación, conservación y gestión del patrimonio de este sitio arqueológico, particularmente para limpiar los petrograbados de grafitis, construir estructuras metálicas para su protección y colocar señalización para explicar su significado e importancia. 

En este sentido, expresó la necesidad de lograr que este sitio arqueológico, enclavado dentro de un área urbana con problemáticas sociales y asentamientos humanos irregulares, se convierta realmente en una zona arqueológica reconocida como patrimonio cultural de la nación, de la Ciudad de México y de Xochimilco, para garantizar su conservación. 

Esta conferencia virtual fue organizada por el Colectivo Podemos Iztacalco, dirigido por Erasto Ensástiga Santiago, quien resaltó la importancia de acercar a la población capitalina actividades culturales relacionadas con el patrimonio histórico, los monumentos y los sitios arqueológicos, para contribuir a su difusión, conocimiento y rescate.