Luis Mena Pantoja

Se conoce como brutalismo arquitectónico al estilo caracterizado por la exposición de los materiales estructurales utilizados y la falta de ornamentos, surgido en Gran Bretaña en la década de 1950 en respuesta al Modernismo. Se basa en formas geométricas simples, líneas rectas y el uso predominante del concreto como material de construcción, además de emplear con frecuencia hormigón, ladrillo, acero, madera y vidrio.

El término brutalismo proviene del francés «béton brut», que significa «concreto crudo»; y está influenciado filosóficamente por el existencialismo y el marxismo, al considerar que la arquitectura debe ser honesta y reflejar las realidades de la vida moderna, a través de la dureza y crudeza de los materiales utilizados.

El brutalismo se popularizó en Europa a partir de los años sesenta, como una respuesta a la economía de medios impuesta por la reconstrucción de la posguerra y como reacción al estilo internacional moderno. En México y en América Latina, se constituyó durante los años setenta y ochenta como una alternativa constructiva a los altos estándares de precisión exigidos por el paradigma arquitectónico vigente, que las industrias locales no podían cumplir.

En días recientes, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo de Arte Moderno (MAM), presentaron la exposición Brutalismo arquitectónico en México, la cual ofrece una perspectiva crítica de la arquitectura brutalista en nuestro país.

Esta muestra -que permanecerá expuesta del 13 de diciembre de 2023 al 7 de abril de 2024 en el Museo de Arte Moderno, ubicado en Paseo de la Reforma esquina Gandhi, Primera sección del Bosque de Chapultepec, en la alcaldía Miguel Hidalgo-, documenta en forma reflexiva la arquitectura realizada bajo esta corriente, al situarla en su contexto cultural y político, a nivel nacional e internacional.

La exposición recibió la curaduría del arquitecto Axel Arañó, quien expone la consolidación de este movimiento en Inglaterra, así como su aparición y arraigo en México, las características formales y compositivas que comparten las obras consideradas brutalistas y su resurgimiento entre las nuevas generaciones de arquitectos a partir de la segunda década del siglo XXI, al encontrar en este estilo una forma de abordar los retos medioambientales de esta época.

La muestra parte de la segunda mitad del siglo XX y documenta más de 65 obras arquitectónicas realizadas en Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Veracruz y Monterrey, a través de fotografías, planos y maquetas, acompañadas de piezas de artistas plásticos paralelos o cercanos a este movimiento.

Algunos de los arquitectos presentes son Agustín Hernández, Teodoro González de León, Abraham Zabludovsky, Francisco Serrano, Augusto H. Álvarez, Manuel González Rul, Antonio Atollini, Ricardo Legorreta, Alberto Arai, Margarita Chávez, Alejandro Caso, Imanol Ordorika, Juan Sordo Madaleno, Agustín Landa, Luis Aldrete, Fernando González Gortázar, Rafael Pardo, Lucio Munian, Iker Larrauri y Carlos Obregón, entre muchos otros.