Fernando Pérez Chávez

Silvano Aureoles Encubre a Torturador

Martín Godoy Tenía Conocimiento#

Con la llegada de Ricardo Delgado Castellanos a la secretaría de seguridad pública, la seguridad de Michoacán está en manos de un torturador, encubierto por el gobernador perredista Silvano Aureoles Conejo.

Carlos Gómez Arrieta, renunció a la subsecretaría de Seguridad Pública del Estado, luego de que circulo un video en redes sociales y presuntamente la voz de uno de los torturadores corresponde al ex funcionario y para no entorpecer las investigaciones dejó el cargo.

La sospecha de que Carlos Gómez participó en la tortura de una persona relacionada con la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, fue la causa de su renuncia y en menos de 48 horas el secretario de seguridad pública José Martín Godoy Castro, informó a través de un Twitter que: por instrucciones del gobernador Silvano Aureoles se nombró a Ricardo Delgado Castellanos como sub secretario de seguridad pública, a fin de dar continuidad a los trabajos de la estrategia de seguridad.

Sin embargo, la Comisión Estatal de Derechos Humanos comprobó que Ricardo Delgado Castellanos y cuatro elementos más de la policía ministerial del Estado de Michoacán, torturaron a JUAN X., en julio de 2014, de acuerdo a las investigaciones que la CEDH realizó con motivo de la queja número MOR/630/16.

Y pese a que el secretario de seguridad José Martín Godoy Castro, tenía conocimiento de que estuvo implicado en el caso de tortura, porque cuando era procurador general de justicia recibió de la CEDH la recomendación 004/2019 el pasado 15 de enero del año en curso hizo el nombramiento y resulta sospechoso que no le haya comentado nada al gobernador Silvano Aureoles Conejo.

Por otro lado, no es posible que los funcionarios le oculten la información al mandatario michoacano y menos creemos que este no supiera que Ricardo delgado Castellanos estuviera inmiscuido en actos de tortura y menos porque encubre a este personaje que se desempeñaba como policía ministerial cuando cometió esa atrocidad.

Finalmente cómo es posible que se obligue a renunciar a Carlos Gómez Arrieta por la sospecha de estar involucrado en actos de tortura, cuando era empleado del Estado de Michoacán, sino jefe de la policía federal ministerial y es ilógico que por sospecha corra a un empleado y contrata a otro, que está probado que es un torturador.

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