El miedo es la principal barrera para emprender un negocio en México seguido de falta de financiamiento y excesivos trámites para abrir un negocio, dice Teófilo Benítez Granados, Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC) quien menciona que uno de cada tres mexicanos desea emprender no lo hacen por miedo al fracaso.

Al mismo tiempo, sin embargo, tres de cada 10 emprendedores inician su negocio por necesidad, asegura el también Presidente del Consejo Doctoral Mexicano. Él asegura que la nueva normalidad es el momento propicio para emprender porque hay necesidades plenamente identificadas del mercado.

En este momento, “las universidades deben impulsar las startups exitosas. Cada profesión y asignatura debe impulsar el liderazgo contextual y democratizar, pragmáticamente, el emprendedurismo”.

Partimos de que existen los empresarios trabajadores, aquellos que no se parecen a exitosos millonarios o tienen sus mismos orígenes académicos o socioeconómicos, pero si el trabajo deliberado y continuado para ofrecer soluciones a un nicho determinado de mercado, dice Teófilo Benítez Granados.

“Esa es la primicia para desterrar el miedo. Percibir la startup como una opción de autoempleo y generadora de riqueza que se forja con trabajo y no por herencia. El emprendedor se hace, no nace”, remarca Benítez.

Tradicionalmente asumimos que todos los negocios deben empezar con un gran capital, se populariza la caza de unicornios, como se les llama a las empresas privadas con más de mil millones de dólares como Uber o Airbnb, dice el Rector. Sin embargo, “tales estándares desalientan los proyectos de emprendimiento. En nuestra cultura subsiste el peligroso mito de que el emprendedor nace. Ahora debemos trabajar en diferentes ámbitos para que los profesionistas de escuelas públicas o con colegiaturas accesibles sepan que el empresario se hace”.

Para Benítez Granados “el genio solitario al que se le ocurre una idea es un mito peligroso. Debemos de empezar a ver el potencial en quien construye un equipo, dirige con éxito una organización, considera la estrategia y las finanzas y se involucra en todas las otras piezas del negocio. Es decir, habilidades que se pueden aprender, no que se nace con ellas y que no están sólo en las universidades de negocios, sino en diferentes profesiones”.

Finalmente, el Rector aseguró que, en este momento, antes de enfocarnos en la abrupta caída económica, debemos generar soluciones a las nuevas necesidades y expectativas de mercado. “Las nuevas empresas son la clave del crecimiento económico, y a menudo son la clave para que las personas aumenten su estatus socioeconómico”.

Así, el emprendedurismo es pieza clave en los tiempos del Covid-19 y la educación juega un relevante rol para catapultar talentos, trabajo y propuestas, dijo Benítez Granados, quien aseguro que el reto actual de las universidades es “democratizar las oportunidades y la capacidad de crear una empresa”.

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