Pedro Flores

Una vez que se cumplió, aunque con tintes modernista, lo que señalaba en 1975 el maestro Daniel Cosío Villegas en su libro “La sucesión presidencial” en el cual explicaba varios tabúes sobre la presidencia de México que en su tiempo la retuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y que ahora se modernizó con un “dedazo” disfrazado de encuentras en donde sólo “votaron” 4,875 personas de 129 millones que somos el número de habitantes del país, ahora viene la sucesión en la CDMX.

Morena, al igual que lo hizo con la “campaña” presidencial tiene tres aspirantes. Omar García Harfuch, exsecretario de Seguridad, político discreto y que ha dado los resultados que en su momento han favorecido a quien ahora tiene el “Bastón de Mando”, y quien ya afirmó que está dispuesto para lo que venga y cuya ascendía político familiar es importante.

Otro es  Ricardo Monreal, quien ya fue jefe Delegacional en Cuauhtémoc y que cómo aspirante a la Presidencia de la República dejó mucho que desear, sabía que no iba a lograr nada,  luego de recibir el 5 % de las votaciones en la “encuesta democrática” dijo que aspiraría a la CDMX lo que  no se sabe es  a qué acuerdos políticos haya llegado con quien habita en Palacio Nacional, porque en la actualidad su imagen está muy devaluada, al grado que está a expensas de a ver que le dan, después de haber sido un buen coordinador de los Senadores..

Y hacemos la consideración anterior porque el zacatecano es un hábil político ha sido diputado federal en tres ocasiones y senador en dos periodos, gobernador y jefe delegacional, su habilidad para colocarse en un punto, para no estar fuera del presupuesto, lo demuestra el aprovechamiento que ha tenidos en su “militancia” en diferentes partidos, entre ellos, el PRI, PRD, PT, Movimiento Ciudadano y Morena.

La tercera contendiente es Clara Marina Brugada Molina, la actúa la alcaldesa en Iztapalapa, si aquella que se vio involucrada en una polémica, pues no pudo ser registrada como candidata delegacional, dando así la victoria al candidato del Partido del Trabajo, Rafael Acosta Ángeles, mejor conocido como ‘Juanito’, quien una vez que asumió el cargo, renunció para que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal designara a Brugada, obviamente con el apoyo de AMLO.

Clara Brugada Ha ocupado varios cargos políticos, incluyendo la alcaldía de Iztapalapa y la diputación en el Congreso de la Unión. Su trayectoria política comenzó en movimientos sociales urbanos en la década de 1980, luchando por los derechos de los pobladores en el oriente de la Ciudad de México

La alcaldesa de Iztapalapa, siempre ha estado cobijada, PRD y luego por Morena quien ayudó para su reelección en su trayectoria política son sus diputaciones, una local y dos federales -en la LVII y LIX Legislatura-, así como su cargo como Procuradora Social del entonces Distrito Federal de 2006 a 2009, actualmente tiene 60 años de edad y siempre ha estado cercana a Claudia Sheinbaum y a Martí Batres. En contra de ella pesan tres acusaciones ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) por uso indebido de recursos públicos y promoción personalizada con fines electorales.

En este tiempo de mujeres y de igualdad de Géneros y sobre todo0 en la política mexicana, no se puede descartar a lo que los antiguos políticos denominaban “Caballo Negro”. Existe otra fémina que sin tanta carrera política como lo ha hecho Clara Brugada, podría saltar en su momento con buenas expectativas y ella es Adriana Montiel, la secretaria de Bienestar.

Ella es egresada de la UNAM en arquitectura, en 2006 fue senadora suplente. De 2006 a 2012 se desempeñó como titular de la Dirección General de la RTP, de 2015 a 2018 fue diputada federal por el distrito electoral 23 en la LXIII Legislatura, donde asumió como secretaria de la Comisión de la Ciudad de México e integrante del Comité del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de Derechos de la Niñez y ahora Secretaria de Bienestar… Hagan sus apuestas señores.