Bernardo López  

El ahuehuete trasplantado en Paseo de la Reforma sigue con vida, que se puede comprobar con las áreas verdes que mantiene en la copa, aunque no sabemos con precisión si son hojas que ha mantenido de su antiguo follaje o son brotes que muestran la adaptación a su nuevo entorno.  

Es cierto que el árbol sufriría estrés al ser retirado de su lugar de origen -Nuevo León- y ser colocado en otro espacio, pues no encuentra las mismas condiciones de luz, agua y características del suelo, por lo tanto, debe encontrar un camino para adaptarse y volver a regenerar raíces, ramas y hojas. Es cierto que en ese proceso corre el riesgo de no lograr su aclimatación y morir, pero hasta este momento el ahuehuete sigue vivo.  

Abrirle más espacio -plagado de asfalto y cemento en sus alrededores- es brindarle mayores oportunidades de desarrollo. Es un acierto aumentar el diámetro de suelo, además de asegurarle un sistema de suministro de agua, conformado por goteo, nebulización y aspersión: el ahuehuete nos lo agradecerá -con el proceso de fotosíntesis- al absorber el dióxido de carbono que tendrá en abundancia por la quema de combustibles fósiles.  

Alrededor del árbol también se colocarán variedades de especies vegetales endémicas de la región, para que los polinizadores encuentren un oasis en donde realizar su labor de ayudar en la reproducción sexual vegetal (deberían convertir todas las glorietas de Reforma en edenes para que lleguen colibríes, abejas, abejorros).  

En esta época se habla mucho de la economía sustentable, pero no se tiene en cuenta que este sistema de desarrollo también debe contemplar el equilibrio de los ecosistemas, con el fomento de áreas verdes con vegetación endémica, y sustituir, lo más que se pueda, las especies exóticas -que son bonitas, nadie lo niega-, pero no hacen la misma contribución en un medio ambiente ajeno.  

Destaca el caso de las palmeras que se trasplantan en todas las alcaldías de la Ciudad de México, pero que una gran cantidad de especímenes pueden ser afectados por el muérdago, debido a que son más vulnerables por las condiciones a las que tienen que enfrentarse en la región.  Esperemos que las autoridades de la ciudad prioricen el desarrollo de especies nativas, para crecer en armonía con los demás seres vivos, que también tienen derecho a ocupar un espacio en este planeta llamado Tierra.