David Eduardo Hidalgo Ramírez 

Existe en nuestro planeta desde hace más de 2,7 billones de años. Es una cianobacteria filamentosa no diferenciada de color azul verdosa que habita de forma natural en lagos alcalinos de aguas cálidas en las regiones subtropicales de América, África y Asia. Esta microalga en forma de espiral es conocida como Spirulina, y fue cosechada en los lagos de la Gran Tenochtitlan, formando parte de la alimentación diaria en la época prehispánica. 

Se ha documentado que los descendientes de los aztecas recolectaban la Spirulina de la superficie del lago de Texcoco, la acomodaban en pequeñas porciones de manera circular para secarlas al sol y luego ser consumidas como galletas. 

Actualmente, en diferentes partes del mundo se cultiva para consumo humano y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado su ingesta en forma de complemento alimenticio dietético y ecológicamente sustentable para atender el sobrepeso, la anemia y en el tratamiento de algunas enfermedades crónicas transmisibles y no transmisibles, siempre bajo la supervisión de un especialista.  

Al ser una fuente rica en proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha incluido la Spirulina como parte de la alimentación de los astronautas, luego de haber demostrado que un kilogramo de este super alimento, brinda el aporte nutricional de mil kilos de verduras y, en proteínas, el equivalente a cinco kilos de carne. 

Mientras que la Agencia Espacial Europea ha llevado Spirulina a su Estación Espacial Internacional, con la finalidad de que con el empleo de un biorreactor se logre demostrar que con el uso de esta alga ancestral se puede crear un sistema de soporte vital para la producción de alimentos fuera de la Tierra. 

El brillante color verde azulado de la Spirulina es gracias a los altos contenidos de ficocianina que contiene esta alga, pigmento que es un poderoso antioxidante con propiedades antinflamatorias que benefician el buen funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso; además de contribuir a la desintoxicación de metales pesados, fortalecer nuestro sistema inmunológico y eliminar células tumorales. 

Vitaminas del complejo B, ácido gamma-linoléico, hierro, calcio, magnesio, manganeso, potasio, selenio, zinc, bioflavonoides y proteínas, son algunos de los nutrientes que el consumo de Spirulina aporta a nuestro cuerpo. 

Nadie duda que el Tecuitlatl o Spirulina jugó y sigue jugando un rol importante en nuestra alimentación y, actualmente representa la mejor alternativa para resolver las consecuencias de la mala alimentación y acabar con la desnutrición.