David E. Hidalgo Ramírez 

Dentro de los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México es la nación que más dinero destina al gasto en salud pública; sin embargo, cerca de la tercera parte de los mexicanos no tiene acceso a ningún tipo de atención médica convencional y la única cobertura que reciben es la que ofrece la medicina tradicional. Es por esto que es urgente generar reformas legislativas que contribuyan a una eficiente redistribución del presupuesto asignado y que, favorezca la creación de un nuevo modelo de salud pública que contemple el empleo del conocimiento ancestral y la práctica de la medicina integrativa y complementaria, en beneficio de la población. 

Así quedó expuesto en el Foro “Hacia un sistema de salud integrativa: La práctica de la medicina tradicional y terapias complementarias en los servicios públicos de salud”, realizado en el Congreso del Estado de México, y en el que participamos académicos, investigadores, especialistas, médicos y sanadores tradicionales, quienes estamos convencidos que, para poder hablar de un sistema único de salud, se necesita incluir a la medicina tradicional y complementaria. 

Pero para hacerlo, hay que respetar las reglas propias del conocimiento ancestral, partiendo desde el reconocimiento que los pueblos originarios otorgan al médico tradicional, respetando toda esa sabiduría que aplica en la atención de los padecimientos y reconociendo la gran contribución que realizan al preservar los usos y costumbres que han sido base del desarrollo de la medicina convencional. 

Es urgente legislar en la materia, ya que actualmente existe la clasificación de 10 mil plantas medicinales en México y muchas de ellas no cuentan con un reconocimiento oficial de su uso tradicional y, por lo que se corre el riesgo de que, durante los próximos años, se registre una explotación que violente y desplace la importante labor que los médicos tradicionales hacen en su comunidad. 

México es pionero en la respetuosa integración de la Medicina Tradicional con las alternativas médicas y complementarias, ya que a través de la Confederación Mundial de Medicina Integrativa, Tradicional, Complementaria y Educación en Salud (COFEMITES), se ha logrado avanzar de manera armónica hacia un intercambio de experiencias que ha facilitado la integración del aspecto académico con la experiencia social que ha beneficiado a miles de mexicanos que no cuentan con acceso a los servicios de salud.   

Aunque la mitad de las entidades federativas registran importantes avances la legislación en la materia, aún la mitad del territorio nacional permanece indiferente a la urgente necesidad de avanzar hacia la creación de un sistema de salud homogéneo, es por ello que continuamos trabajando en la creación e implementación de reformas legislativas que regulen y reconozcan el desarrollo académico; así como que garanticen el reconocimiento de las prácticas atribuidas a los pueblos originarios y auto reconocidas por las comunidades; obviamente respetando para los protectores del conocimiento ancestral, en el uso y fruto económico, así como el valor cultural, de investigación y patentes que se puedan derivar de la integración de la medicina tradicional a los sistemas públicos de salud.