Bernardo López  

¡Abandonad su celular, o pierda toda esperanza! Parafraseando a Dante, quien relató el viaje al infierno, para conocer los castigos que se les aplica a las personas que tuvieron una vida de excesos, ahora la usamos para hablar sobre el infierno digital que quieren imponer.  

En esta ocasión tenemos que darle la razón al presidente Obrador, quien dijo que los jóvenes se encuentran enajenados por los smartphones. Pues la gran mayoría no percibe la realidad más que por una pantalla. 

 ¡Tan hermosa que es la vida y el planeta, para perderla pegados a una pantalla! Los celulares se han convertido en una adicción (catalogada como nomofobia) que podría ser igual de peligrosa que fumar, tomar alcohol, ingerir cocaína o marihuana. Sin embargo, lo peor no es eso, pues las personas no se han percatado que están concentrando toda su vida en esos dispositivos electrónicos: datos biométricos, cuentas de banco o de acceso a recursos, además de fotos, ubicación geográfica o lugares visitados.  

No hay que hacer un viaje muy lejano hacia al futuro para saber hacia dónde se dirige todo este asunto: pandemia y tecnología. Y no tenemos que dirigirnos a las dictaduras de Cuba o de Venezuela, sino a Francia, donde han comenzado a violar los derechos humanos, marginando y diferenciando a las personas, con una especie de racismo sanitario, mediante la imposición de un ‘pase sanitario’ que será exigido a las personas que quieran ingresar a algún lugar, ya sea centro comercial, restaurante, o cualquier comercio. Si se permite esto, en cualquier momento se les condicionará a las personas a acceder a sus recursos para su manutención y alimentos, con tal de obligarlos a hacer algo que va en contra de sus principios o dignidad.  

Desde el principio que se declaró esta emergencia sanitaria comenzaron a aplicarse medidas excepcionales, que chocaron directamente con los fundamentos de los derechos humanos, reconocidos en el mundo. No obstante, el atropello, una gran cantidad de personas aplaudían (y siguen aplaudiendo) que les coarten las libertades. En la Ciudad de México al parecer entendieron que el encierro y la suspensión de las actividades económicas y sociales no son una opción, pues ahora, aunque se registran una gran cantidad de casos de covid19, han decidido mantener abiertos los comercios y los servicios.  

Sería primordial, además, que en el regreso a clases (si es que se da) a los niños se les enseñe la importancia de la higiene: el lavado de manos con jabón antes de iniciar las clases, además de la limpieza de la mesa banca realizado por los niños (no por conserjes, padres o maestros) para que entiendan la importancia de estas actividades en el cuidado de la salud. Debemos impedir la segregación en todos los espacios sociales, pues esa es la base para la discriminación.