Ángel Bejarano O. 

El juego político para designar al candidato (a) para gobernar la Ciudad de México una vez que concluya la gestión de Claudia Sheinbaum está propiciando fuertes jaloneos en los partidos que contenderán en la elección. Y en la lista de suspirantes aparecen nombres que pareciera son distractores. Y es que todos quieren, pero ninguno tiene el perfil para acceder al cargo. 

En la 4T los alquimistas electorales han dejado correr nombres como el de Rosa Icela Rodríguez, actual secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana y gente muy cercana a López Obrador; aparece también el de Martí Batres, secretario de Gobierno y con experiencia legislativa; y aunque suene a broma también se ha filtrado el de la alcaldesa en Iztapalapa, Clara Brugada. Y como una opción más está Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno de la Ciudad de México. 

Enfrente, en el partido Acción Nacional hay dos suspirantes: Santiago Taboada, alcalde en Benito Juárez, ex diputado local y repitiendo en el cargo, y Jorge Romero, diputado federal. 

En el PRI ya se auto destapó el “Capitán América”, el narcisista Adrián Rubalcava, aunque busca ser candidato de coalición con el PAN. 

Preocupa en Morena la terna de suspirantes, pues ninguno de los arriba citados cuenta con un perfil que le garantice el triunfo. Aunque Rosa Icela tiene más de quince años de experiencia en la administración pública, después de abandonar su carrera de reportera en el periódico La Jornada, no le ayuda en nada su carisma. Nula oratoria, nulos argumentos para debatir y poca personalidad que en el ámbito político llega a ser determinante, aunque obviamente hay excepciones. A su favor habría que destacar que sabe trabajar los programas sociales, pues estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno de Mancera, lo que es un punto a su favor. Sabe, por supuesto, para qué sirve el dinero en época de elecciones. 

El caso de Martí Batres es similar, no tiene empatía con el electorado, pese a que ha sido diputado local, federal y senador (con licencia). Tiene marcadas diferencias con integrantes de Morena y es obvio que nunca lo dejarían pasar.  

Clara Brugada tiene aceptación en un sector de Iztapalapa, aunque esta alcaldía es la que registra el mayor número de delitos. Su poca aceptación se debe a la implementación de programas sociales que incluyen vales para despensas. Es obvio que en la mayor parte de la ciudad es desconocida. Ha permitido el desbordamiento del ambulantaje que le significa a la alcaldía y a los inspectores entradas de muchos miles de pesos por día. Clara es sinónimo de populismo y tampoco tendría alguna oportunidad de ganar. 

Omar García Harfuch es un ente casado con ámbitos de seguridad. Ha dado golpes al narcotráfico de la Ciudad de México, pero nada que realmente resulte trascendental. Antes de llegar a su actual cargo estuvo al frente de la división de investigación de la policía federal. De política nada sabe. Su espacio es estar en cargos para combatir la delincuencia. La filtración de su nombre pareciera una distracción. 

Respecto a Jorge Romero, líder de las nuevas generaciones panistas en la Ciudad de México, su futuro podría verse truncado si la 4T saca de la congeladora una denuncia de desvío de recursos etiquetados para la reconstrucción de viviendas afectadas por el temblor de 2017 por tres mil millones de pesos. En la denuncia aparecen los nombres de Romero, Mauricio Toledo, prófugo de la justicia al comprobársele el delito de enriquecimiento ilícito, y el finado Leonel Luna. Los tres personajes fungían como diputados locales en la Asamblea Legislativa. 

El último de los suspirantes es Santiago Taboada. Repitió en el cargo de alcalde en Benito Juárez, territorio cien por ciento panista. Tiene una alta aceptación de los ciudadanos, pero, al igual que Brugada, es poco conocido en el resto de las alcaldías. Ahora bien, en su calidad de consejero nacional del PAN tiene agendada visitas a los comités distritales de su partido en el mes de junio, a fin de dar a conocer sus programas. 

La caballada está flaca, pero finalmente se deberá de votar por alguno de ellos, aunque no garantice que realicen un excelente trabajo al frente del gobierno de la Ciudad de México.