Víctor Gutiérrez Juárez 

Hace tres años el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) que pertenecía a la Secretaría de Gobernación, era un órgano de inteligencia civil al servicio del estado mexicano, ahora formalmente llamado, Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Las principales responsabilidades del CISEN eran, proponer medidas de prevención, disuasión, contención y desactivación de riesgos y amenazas que pretendían vulnerar el territorio, la soberanía, las instituciones nacionales, la gobernabilidad democrática o el Estado de Derecho. 

Algunas personas que trabajaron ahí y que salieron a partir de la llegada a la presidencia de AMLO, mencionan que era una institución que estaba enterada de todo lo que sucedía en el territorio mexicano, en materia de sabotaje, rebelión, traición a la patria, genocidio, tráfico ilegal de materiales nucleares, etc. Por ejemplo, si en este momento había una marcha de protesta en las calles de la ciudad de Monterrey, automáticamente, el personal de inteligencia en esa entidad reportaba en tiempo real al centro de operaciones en la Ciudad de México, cuantas personas asistían a la marcha, quién o quiénes eran los cabecillas, cuál era la finalidad de la protesta, hasta donde pretendían llegar y sobre todo alertar a los cuerpos de seguridad para el control y seguimiento de este evento. Durante su campaña AMLO crítico fuertemente al CISEN por su arraigada práctica de investigar a los disidentes políticos de la administración en turno. No es de extrañar que este centro de investigación lo haya hecho y ahora con un nuevo nombre lo siga haciendo. 

Hace dos años, el caso Pegasus dio de que hablar en México, ya que, es un software espía que el gobierno actual en México ha negado utilizar y que fue herencia del mandatario antecesor a López Obrador, aunque el presidente ha dicho, que no están metidos en eso y que no se iba a perseguir a nadie, pero la realidad es que no existe ningún documento oficial emitido por el gobierno que ordene el cese del uso de tal Software. A mediados del año 2020, ciudadanos mexicanos fueron infectados con el Pegasus, el programa de espionaje propiedad de la compañía israelí NSO Group. Aunque, a decir verdad, no fueron solo mexicanos, fueron cientos de personas “importantes” en todo el mundo, que sufrieron ese hueco de seguridad en WhatsApp, aprovechada por el programa espía. Aunque la empresa de Israel ha dicho que solo vende el software a Gobiernos. Los mensajes recibidos eran mensajes de texto, con contenido personal, siempre acompañado de un enlace web. Peritos expertos en temas informáticos certificaron que era la forma en que el malware se apoderaba del teléfono en turno. Lo cierto amigo lector es que, el CNI, la SEDENA y secretaría de gobernación, no tienen registros de cancelar o suspender el uso de Pegasus desde el 2018.  

En efecto la desaparición del CISEN representó un reacomodo y no un cambio sustantivo. Las funciones solo cambiaron de nombre, al CNI, que es una institución integrada a la estructura de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y para no variar bajo la dirección de un militar en retiro. Amigo lector las siguientes preguntas son reveladoras: 

¿En qué mejoran estos movimientos para la seguridad nacional? ¿Los audios de Alito Moreno sobre periodistas vienen del CNI y de Pegasus?