Rafael Lulet 

La Secretaría de Salud declaró semáforo verde a partir del 18 de octubre, siendo 20 estados que entran en dicha situación, dentro de ese rango se encuentra la Ciudad de México, sin embargo, nuestro país sigue siendo el cuarto lugar de muertes a nivel mundial por coronavirus, con un poco más de 284 mil hasta el momento, y encontrándonos en la misma proporción de fallecidos en comparación de junio del año pasado, con todo y una población del 39.4% aproximado con esquema de vacunación completa, ha aminorado pero, seguimos con un número alto de defunciones.  

El soporte para determinar los niveles o color del semáforo epidemiológico es en razón de la ocupación hospitalaria y para determinar un valor menor al 30%, se debe de aplicar según la Secretaría de Salud una operación aritmética dividiendo el número de camas entre el total de estas, multiplicándolo por 100; metodología implementada en el mes de julio del año pasado por el gobierno federal, donde al tener un riesgo bajo, se permitirán todas las actividades con las medidas básicas de prevención consistentes en llevar a cabo la mayoría de las operaciones económicas y sociales de manera habitual, el sistema educativo con funcionamiento a lo establecido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) pero, con el uso de cubrebocas obligatorio tanto en el transporte como en espacios públicos cerrados.  

Aunque, desde hace mucho se ha mencionado que los mexicanos no se presentan a los hospitales cuando llegan a enfermarse de Covid-19, solo en situaciones muy graves, sin embargo, pese a eso, un porcentaje mayúsculo prefieren morir en sus casas, en ese sentido, la aplicación de la ocupación hospitalaria no refleja la realidad de la pandemia en México, la Secretaría de Salud lo sabe, pero no le ha importado, y eso pone en peligro a la población, y la razón por el cual prefieren atenderse desde sus hogares es simple, y es porque ya sea por familiares, por las noticias o por personas cercanas, saben que si alguien llega a hacer intubación corre el riesgo de no salir vivo, sea cierto o no eso, ha generado miedo; aún vacunados, se ha presentado contagios gracias a las variantes.   

México es el cuarto país con más muertes en el mundo, y no ha disminuido, seguimos teniendo números arriba de 300 muertes por día en promedio, y las condiciones aún no son controlables, porque tanto el gobierno federal ha tenido la culpa por dar mensajes erróneos como la población le ha quitado el miedo al virus hasta que se contagian, propiciando tener el tumulto de personas en las calles y en mucho de los casos sin tener las medidas necesarias de cuidado o en otros sin el uso del cubrebocas, sin mencionar del mal manejo del mismo, con poca higiene y sin sana distancia.   

Casos de la mala información del gobierno federal ha generado a la población no tener un buen manejo de la pandemia, lo tenemos con el mismo jefe del ejecutivo, quien pese a haberse contagiado, no usa el cubrebocas solo cuando se ha encontrado de visita de Estado en la unión americana, y eso, porque allá se lo exigen, por otro lado, tenemos a un subsecretario de Salud, López-Gatell, el mencionado zar anticovid, quien en sus múltiples declaraciones controversiales se encuentran:  “la fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio”, “el uso del cubrebocas no sirve para proteger a la población de contagio”, “sería un escenario catastrófico para el país si llegamos a una cifra de 60 mil muertes”, entre otras muchas más,  

Retomando la última frase de este mal funcionario que no han querido retirarlo de su puesto se encuentra: “el cubrebocas se convirtió en el instrumento de las personas y grupos sociales egoístas para culpar a los demás”, por menos de eso en otros países han destituido a cualquier burócrata de alto nivel por esos comentarios, pero, en nuestro país con el gobierno de Obrador, no pasa nada.