Luis Mena Pantoja

Un total de 45 fotografías análogas inéditas del artista colombiano Gregorio Hernández de Alba (1904-1973) componen la exposición “Orígenes de la antropología en Colombia”, que permanecerá expuesta hasta el próximo 14 de junio en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

Bajo la organización de la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), esta muestra gráfica se encuentra instalada en la galería del primer piso de este recinto cultural.

El curador de la muestra, Juan Pablo Hernández de Alba, aseguró que descubrió estas imágenes durante la pandemia del COVID-19 en 2020, mientras revisaba el archivo personal de su abuelo Gregorio Hernández de Alba, reconocido como el primer antropólogo y etnólogo de Colombia y fundador del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.

Añadió que entre los libros, documentos y fotografías restaurados y preservados de su colección, se encontraron más de cinco mil negativos, que van de 1935 a 1969, de entre los cuales surgieron las imágenes de esta muestra, que por primera vez se exhiben fuera de Colombia.

Explico que en aquella época había pocas cámaras fotográficas, por lo que la mayoría de los retratos que existían en las décadas de 1930 y 1940 eran de familias de abolengo, sin embargo, “mi abuelo se dedicó a capturar la Colombia cotidiana que ningún otro ojo registraba y, por esta razón, es una muestra única e invaluable”.

Escenas familiares y aspectos de la vida diaria; personajes históricos como Manuel Quintín Lame Chantre, defensor de los derechos indígenas; paisajes rurales y urbanos; y hallazgos antropológicos, son algunos de los motivos capturados por la lente del investigador.

La primera parte de la exhibición muestra los monumentos arqueológicos rescatados gracias a la labor antropológica de Hernández de Alba; en la segunda, aparece el testimonio del trabajo etnográfico que realizó, en el que se resalta la riqueza cultural de las comunidades indígenas; en la tercera, se aprecian algunas expresiones artísticas regionales; en la cuarta, recupera memorias de su estancia en Francia; y en la quinta, recopila aspectos de la vida cotidiana en diferentes regiones de esta nación.

El curador precisó que los criterios de selección abarcaron que el negativo estuviera en buenas condiciones, que las fotografías encajaran en las temáticas de etnografía y arqueología y, que contaran con belleza visual.

“No tuve el privilegio de convivir demasiado con mi abuelo, he conocido mucho más de él mediante las fotos y los libros que ahora también forman parte de su legado, el cual ha sido donado, casi en su totalidad, a la Biblioteca Luis Ángel Arango, del Banco de la República de Colombia”, afirmó Juan Pablo Hernández de Alba.