Víctor Hugo Islas Suárez

No todas las personas en el mundo solemos intentar entender nuestro lugar en el universo, no vemos más allá del día a día, nos concentramos en la búsqueda de la comida, el sustento y cuestiones meramente “banales” y no está mal, intentar comprender el universo es una cuestión frustrante y sumamente mortificante, dentro de nuestra complejidad es normal que nos esforcemos lo mínimo para lo máximo y terminamos dejándolo todo a la vida, a que se alinee los planetas o los dioses y nos vaya bien.

Es ahí en donde tal vez en un afán esperanzador o posiblemente sin nada más que desosiego encomendamos lo que nos pasa a la suerte, veo personas más preocupadas por no pasar debajo de una escalera o por que el viernes 13 se acerca que preocupadas por las elecciones, con suerte esto pasará, o con mala suerte esto pasará, y bueno, hasta una canción se hizo cuando alguien perdió su ojo de venado.

La superstición ha sido una parte integral de la experiencia humana a lo largo de la historia, desde los antiguos rituales paganos hasta las modernas cábalas, las personas han recurrido a la superstición para explicar lo inexplicable, para influir en los resultados y para encontrar consuelo en un mundo incierto, pero, ¿por qué las personas creen en la superstición? Podemos explicarlo por 3 posibles “razones” las razones psicológicas, sociológicas y culturales detrás de esta fascinante faceta de la creencia humana.

Desde una perspectiva psicológica, la superstición puede ser vista como una forma de control percibido. En un mundo lleno de incertidumbre, las supersticiones proporcionan a las personas una sensación de control sobre los eventos futuros. Por ejemplo, si un estudiante lleva un amuleto de la suerte a un examen, puede sentir que tiene más control sobre el resultado. Este fenómeno se conoce como «ilusión de control», y puede ser una forma poderosa de aliviar la ansiedad y el estrés.

Sociológicamente, las supersticiones a menudo juegan un papel importante en la cohesión de los grupos sociales. Las creencias y prácticas supersticiosas pueden unir a las personas en torno a rituales y tradiciones compartidas, fortaleciendo los lazos sociales y proporcionando un sentido de identidad y pertenencia. Además, las supersticiones pueden desempeñar un papel en la regulación social, proporcionando normas y expectativas para el comportamiento dentro del grupo.

Culturalmente, las supersticiones reflejan las creencias y valores de una sociedad. A menudo están arraigadas en la historia y la tradición, y pueden proporcionar una ventana a las preocupaciones y esperanzas de una cultura. Por ejemplo, las supersticiones sobre la mala suerte a menudo reflejan temores culturales, mientras que las supersticiones sobre la buena suerte pueden reflejar esperanzas y deseos.

En resumen, las personas creen en la superstición por una variedad de razones psicológicas, sociológicas y culturales. Aunque las supersticiones pueden parecer irracionales o sin sentido desde una perspectiva científica, desempeñan un papel importante en la vida humana, proporcionando control percibido, cohesión social y una ventana a los valores culturales. Como tal, la superstición es un testimonio de la complejidad y la riqueza de la experiencia humana, así que por si las dudas, “toco madera, y que a todos nos vaya bien”