David Hidalgo Ramírez 

Antes de la pandemia por Covid-19, el empleo de la Medicina Alternativa Complementaria (MAC) ya había registrado un incremento considerable a nivel internacional en países como Alemania y Estados Unidos, principalmente. Durante la emergencia sanitaria que enfrenta la humanidad la MAC ha demostrado su pertinencia para subsanar el deficiente servicio de salud pública y el desabasto de medicamentos, ambas situaciones empeoradas por las oleadas de contagios que se han registrado desde inicios del 2020. 

Por poner un ejemplo, el desconocimiento de la enfermedad producida por el virus SARS-CoV-2 y las secuelas registradas en la población sobreviviente de la Covid-19, propició que miles de pacientes encontraran en la “receta de la abuela”, la mitigación de los síntomas y del dolor, propiciando que la MAC ofreciera resultados de inocuidad y eficacia, científicamente medibles.   

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la MAC integra a un amplio grupo de prácticas sanitarias que no necesariamente forman parte de la Medicina Tradicional Indigenista o no están contempladas como parte de los servicios de salud que, por ley ofrece el Estado; sin embargo, actualmente las MAC viven un auge que nos ofrece la oportunidad de la creación de nuevos paradigmas, a través de los cuales la sociedad podrá tener el control de la salud en sus manos. 

La medicina alternativa complementaria emplea técnicas, prácticas, procedimientos, enfoques y conocimientos que permiten la aplicación de las leyes de la naturaleza para la autorregulación de los padecimientos, con la finalidad de que sea a través de un pensamiento holístico, la manera de promover, prevenir, tratar y rehabilitar la salud de la población. 

Desde esta perspectiva, México tiene todo para convertirse en el epicentro de una nueva era en la que los servicios de atención a la salud contemplen el empleo de plantas, minerales, de terapias espirituales y de técnicas de sanación manual para el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades, conformando una nueva propuesta para frenar el deterioro de nuestro bienestar; ofreciendo alternativas reales que complementen cualquier tratamiento, atendiendo de manera integral los temores, inquietudes y expectativas que cada persona tiene respecto a su propio estado de salud 

En la COFEMITES Mundial de Medicina Tradicional, Integrativa, Complementaria y Educación en Salud, un grupo de especialistas llevamos más de tres años trabajando hacia la armonización de la medicina científica con la medicina alternativa complementaria, logrando formar una Red que integra a 12 países de habla hispana, en la que médicos alópatas, preocupados por garantizar el Bienestar Integral de sus pacientes, han decidido especializarse en áreas de la MAC, demostrando la eficacia de un sinfín de tratamientos.        

Es por ello que hemos decidido que este 2022 es el Año del Bienestar Integral, año en el que la MAC habrá de considerarse como parte inherente de lo que se entiende como Dignidad Humana, bajo un referente conceptual y metodológico distinto al de la medicina convencional, ya que el empleo de la MAC va más allá del empleo de terapias, implica un conjunto de interacciones que permitirán que cada individuo sea responsable de su bienestar integral y, en consecuencia, avanzaremos en el bienestar de la sociedad y de nuestra bendita familia: la humanidad.