David Eduardo Hidalgo Ramírez 

El 27 de diciembre en la tradicional Conferencia de Prensa «La Mañanera», Andrés Manuel López Obrador destacó la trayectoria de la Confederación Mundial de Medicina Tradicional, Integrativa, Complementaria y Educación en Salud (COFEMITES), luego de que la periodista Marta Oliva Obeso Suro denunciara la prisión injustificada de uno de los exponentes y heredero de la medina ancestral inca, el médico tradicional y sacerdote Lauro Hinostroza García, conocido como Tarire Mutsarawa, quien llegó a México procedente de Lima, Perú, el pasado 26 de septiembre, día en el que personal de la Marina Armada de México, sin dar aviso a la Fiscalía General de la República, decomisó unas botellas en las que traía un preparado con ayahuasca, medicina ancestral que se utiliza con fines terapéuticos, religiosos y culturales. 

«Le vamos a pedir al licenciado Francisco Garduño, de Migración, que vea cómo está este asunto y con el aval de ustedes (COFEMITES), porque ustedes se dedican a fomentar la medicina tradicional y son gentes serias, vamos a buscar de que se le libere…», dijo el presidente de México. 

Lamentablemente Lauro Hinostroza, al igual que miles de habitantes de pueblos originarios presos en reclusorios de México, también se encuentra atrapado entre la justicia y la legalidad y, una vez más, se pone al descubierto la urgente necesidad de impulsar un cambio importante en la concepción del Estado para avanzar hacia la integración de una visión multicultural y plural que favorezca el rescate, conocimiento, promoción y uso de la medicina tradicional. 

Lo que a simple vista sería un acto de justicia histórica se ha complicado por la ilegalidad de las acciones cometidas por quienes debieran ser los encargados de procurar la justicia, vulnerando el derecho de Hinostroza García a hacer uso de su conocimiento y aprovechar los beneficios de la medicina tradicional. 

Internacionalmente la tendencia es la de resarcir siglos de exclusión y colonialismo que; no obstante, la realidad es que continua la detención ilegal de médicos tradicionales que realizan ceremonias y rituales con plantas como la ayahuasca, la cual en Perú ha sido reconocida como Patrimonio Intangible de la Humanidad. 

«Fundamenten de que se trata de un tratamiento tradicional», pidió López Obrador y, al respecto existe suficiente evidencia histórica y científica que demuestran que en Suramérica el empleo de ayahuasca es parte integral de algunas sociedades tribales, por lo que en el 2008 el Gobierno de Perú reconoció a la ayahuasca como Patrimonio Intangible de los pueblos masónicos y la gran apartación que han hecho a la humanidad. 

La ayahuasca es considerada la puerta hacia el mundo espiritual y la medicina amazónica ha conservado los secretos que permiten su empleo como el regalo que la naturaleza le ha dado a la humanidad para fortalecer nuestro aspecto cognitivo y, de acuerdo a estudios científicos recientes, contribuye en la generación de neuronas. 

Pero la ignorancia de quienes tienen la obligación de procurar la justicia, aplican la ley de manera arbitraria e injusta, sin entender que la ley es un medio para llegar a la justicia, mostrándose incapaces de otorgar a cada quien lo que por derecho le corresponde. 

Quienes han heredado el conocimiento ancestral, tienen derecho a contar con el respaldo Constitucional y disfrutar del derecho de que se reconozca, respete y promueva la medicina tradicional indígena como parte complementaria del sistema de salud vigente en México. 

Lo cierto es que las llamadas «plantas de poder» se han fortalecido como base de la identidad de los pueblos originarios y la comunidad científica ha comenzado a demostrar los beneficios clínicos que ofrecen en el tratamiento de enfermedades mentales, lo que las ha convertido en la mejor opción para erradicar el empleo de medicamentos antidepresivos.