Bernardo López 

Qué hubiera sido de la Europa medieval si hubiera confiado en la higiene corporal, con la utilización del jabón para el lavado de manos y el baño; sin embargo prefirió evitar el uso del agua para el combate de las enfermedades.  

El jabón pudo haber llegado a ese continente, cuando tuvo relaciones comerciales con los fenicios, aunque se tiene certeza de que los cruzados llevaron esta tecnología a Europa desde Alepo, Siria. A pesar de sus bondades, en algún momento de la historia esta cultura de la higiene se perdió al comenzar la Baja Edad Media. 

A mediados del siglo XIV se desaconsejaban los baños calientes, pues se decía que el agua facilitaba el contagio de la peste, debido a que el calor facilitaba la apertura de los poros de la piel y permitía la absorción de los males. Otro factor que inhibía el uso del agua era la moral que imperaba, en la que se censuraba la desnudez, el contacto y la exploración corporal.  

Esta aberración al uso del agua para la higiene comenzó a desvanecerse hasta el siglo XVII, aunque no para todos los estratos sociales, debido a que se asoció la limpieza con la capacidad de adquirir y mudar de ropa todos los días, además que los productos de higiene no eran asequibles para todos, pues muchas personas intentaron disimular la suciedad más que eliminarla. 

En nuestros días sabemos perfectamente que el lavado de manos y el baño son elementos milenarios que permiten mantener la salud y reducen los contagios de enfermedades respiratorias y gastrointestinales. El jabón se ha reafirmado como la mejor tecnología para la higiene y debería ser nuestro mejor aliado para combatir el SARS CoV-2, para no depender de tecnología perversa como el ARN mensajero, la cual ni protege ni previene de infecciones del coronavirus. 

Esta tecnología de ARN mensajero fue aprobada por las autoridades de salubridad como una medida de emergencia, y cae en el supuesto de un experimento, por lo tanto ni una persona está obligada a inocularse esta sustancia (NOM-012-SSA3-2012), la cual provoca un fenómeno magnético en el área de la inyección, situación que nadie ha podido explicar, menos las autoridades sanitarias. 

Sorprende que la tecnología milenaria del jabón, que ha mostrado su eficacia en contra de varias enfermedades, no se reafirme y sea la columna vertebral de una política de salud a nivel nacional, para evitar los miles de contagios, no solo de enfermedades como el covid19 sino de la gripe común o la influenza estacional, las cuales revuelven entre los resultados de las pruebas PCR.