David Eduardo Hidalgo Ramírez
En el interior de nuestra boca se encuentra la lengua, un importante órgano muscular móvil que desempeña funciones digestivas, respiratorias, lingüísticas y sociales. De 10 centímetros de largo y cubierta por una membrana mucosa, en toda la superficie de nuestra lengua se encuentran unos 10 mil pequeños nódulos de tejido sensorial a los que se les llama papilas gustativas y que son los responsables de que podamos percibir los sabores de los alimentos que ingerimos.
Son ocho los músculos que permiten el movimiento de nuestra lengua, mismos que nos dotan de la agilidad y flexibilidad para que, junto con los dientes y los labios, logremos transformar los sonidos de las cuerdas vocales y convertirlos en silabas para poder pronunciar más de 90 palabras por minuto.
Situada en la parte trasera de la lengua se halla el anillo amigdalar linfático, en dónde se encuentran las células de defensa que nos protegen de los gérmenes que entran por nuestra boca. La lengua revela mucho sobre nuestro estado de salud; observándola se diagnostican muchas enfermedades, así como las deficiencias de vitaminas en nuestro organismo.
Sin los cuidados necesarios, nuestra lengua puede ser un nido de bacterias y, al igual que la salud bucal, tener una lengua sana nos ayudará a prevenir desde el mal aliento, hasta afecciones graves como candidiasis oral, macroglosia, leucoplasia, liquen plano oral, anquiloglosia, lengua geográfica, lengua escrotal o lengua negra vellosa, por mencionar las más comunes.
La próxima vez que te laves los dientes dedica tiempo a observar tu lengua, si vez una capa blanca, es que tienes una lengua saburral. La falta de higiene bucal produce la saburra, sustancia compuesta de restos de comida, células muertas y bacterias que se acumulan en las papilas gustativas.
Además del mal aliento, la saburra impide que disfrutemos plenamente del sabor de los alimentos, aunque pareciera inofensiva, esta acumulación de residuos inflama las papilas y, una mala alimentación y ciertos medicamentos pueden incrementar su presencia.
La saburra también puede ser síntoma de enfermedades como el hipotiroidismo, la diabetes y la sífilis; de un sistema inmunológico debilitado y de deshidratación; por mencionar solo algunas. Independientemente de cuál sea la causa de la lengua saburral, existen algunas medidas altamente efectivas que puede tomar para ayudar a prevenir o tratarla.
Una higiene dental adecuada y una dieta saludable y balanceada nos pueden ayudar a tener una lengua limpia y sana.
















