David Hidalgo Ramírez 

A pesar de los insistentes llamados a no relajar las medidas de prevención, la semana pasada México registró la cifra más alta de contagios en lo que va de la pandemia por Covid-19, con 24 mil 975 casos positivos y más de 600 muertes reportadas en un solo día, luego de tres semanas consecutivas en el aumento de pacientes enfermos.  

Este es un claro mensaje para todos aquellos que inconscientemente actúan como si la emergencia sanitaria ya hubiera acabado. Hay que tener presente que no es así, ya que los contagios siguen en aumento. Alfa, Beta, Gamma y Delta, son las variantes del virus SARS-CoV-2 que han convencido a la comunidad científica del mundo de que el Covid-19 llegó para quedarse. 

Y mientras la variante Delta se transmite tanto en vacunados como en no vacunados, en algunas regiones de África ya se han registrado brotes de nuevas cepas, lo que nos indica que estamos ante el surgimiento de una enfermedad endémica que podría resurgir habitualmente en fechas específicas en todos los países del mundo.   

Delta prolifera en la Ciudad de México, Estado de México, Baja California Sur y Sinaloa; Gamma ha tenido mayor presencia en Yucatán y Quintana Roo, la variante B.1.519 que había sido la más dominante, estaca en Tabasco.  

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que en los 32 estados de la República Mexicana circulan 24 variantes de Covid-19, resultado de la dinámica propia del virus en la que se sustituye una variante por otra, provocando que la enfermedad permanezca en nuestro país, devastando los sistemas de salud y causando más muertes. 

De tal manera que no nos queda de otra más que prepararnos para aprender a convivir con el Covid-19 y hacer parte de nuestra nueva normalidad todos esos hábitos que nos permitirán estar sanos, activos y contar con un sistema inmunológico fuerte. 

Ante la falta de un tratamiento específico que nos proteja del virus de SARS-CoV-2, la prevención es nuestra única opción y, lo primero que debemos de tener presente, es lo importante que es alimentarnos sanamente. Tener como parte de nuestra dieta diaria el consumo de frutas y verduras frescas; esto no solamente nos ayudará a reducir el riesgo de contraer alguna infección. Comer sanamente también contribuye a prevenir enfermedades que dañan nuestro organismo y nuestra calidad de vida. 

Entre las rutinas saludables que deben de formar parte de nuestra vida, está la de fortalecer los vínculos cocinando en familia, evitar el consumo de comida chatarra y refrescos, beber agua simple con frecuencia, fomentar la lactancia materna, ver el menor tiempo posible la televisión, hacer ejercicio, realizar actividades manuales y recreativas. 

Nos encontramos en una época de la humidad en la que debemos de entender que es crucial para nuestra subsistencia, procurar una buena alimentación y, para lograrlo, es fundamental programar la ingesta de alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y, desechar de nuestra dieta todo aquello que nos hace ganar peso y contribuye a la generación de enfermedades crónicas.   

En esta nueva dinámica que nos permitirá fortalecernos ante el surgimiento de enfermedades como la que actualmente enfrentamos, es muy importante hacer tres comidas diarias, siempre a la misma hora y durante el tiempo que sea necesario para tener una ingesta moderada y satisfactoria.