Bernardo López
Muchos eventos políticos están aconteciendo en estos últimos días del 2021, donde se dio el choque entre monrealistas y lopezobradoristas, con dos hechos nada casuales: la elección de candidatos para las contiendas a gubernaturas del siguiente año y la detención de uno de los cercanos del presidente de la Jucopo del Senado de la República.
En la elección de candidatos, tres personas afines al monrealismo lograron imponerse: Salomón Jara en Oaxaca, Américo Villareal en Tamaulipas y Julio Menchaca en Hidalgo; también tenían una mejor posición José Ramón Enríquez y Arturo Ávila, sin embargo, por paridad de género, dieron las candidaturas a Marina Vitela en Durango y a Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, dos mujeres que no son asociadas al senador.
Si la tendencia se hubiera mantenido, el monrealismo tendría cinco de seis candidatos a gubernaturas, que se disputarán en el 2022, y a pesar de eso, esta corriente del partido oficialista muestra que tiene un peso muy grande y capacidad operativa en el país.
Este grupo ya demostró su fuerza en las elecciones de 2021, al vencer a varios poderes en la alcaldía Cuauhtémoc, donde arribó Sandra Cuevas, excolaboradora de Monreal.
El monrealismo y el lopezobradorismo al parecer cuentan con fuerzas similares, pero pareciera que el primero ha encontrado los cauces para superar al segundo, aunque no debemos de subestimar al presidente Obrador, quien debe tener muchas cartas aún por jugar, pues es bien sabido que no hay simpatía de este por el senador, en lo que respecta a la candidatura por la Presidencia de la República.
Uno de los actos que nos hacen pensar esto es la detención del secretario técnico de la Jucopo del Senado, José Manuel del Río, quien fue acusado de homicidio y detenido por las autoridades de Veracruz, donde gobierna Cuitláhuac García, cercano al presidente Obrador. ¿La detención habrá tenido el visto bueno desde lo más alto del poder político del país?
Las luchas de gladiadores que reinició el titular del Ejecutivo federal -al lanzar como preferida a la jefa de Gobierno de la CDMX- comienza un nuevo capítulo, donde toma fuerza un grupo menospreciado, pero que cuenta con mayor experiencia en la labor política.
Esto también muestra que el lopezobradorismo comienza a menguar, su cúspide la alcanzó en las elecciones de 2021, luego del colapso de su proyecto en el corazón político del país. Las fisuras ahora se aprecian como fracturas, donde los grupos comienzan a tomar forma y a cerrar filas. ¡Fue un error táctico adelantar la sucesión presidencial!












